Escenarios míticos: Ernst Happel Stadium

Para cerrar las entradas que han rendido homenaje a la selección española en este blog (pocas pero muy grandes) he decidido que el Escenario de esta semana tenía que ser el Ernst Happel, estadio en el que España ha firmado dos de los partidos más memorables que he podido ver en muchísimo tiempo: su victoria sin paleativos ante un gran equipo como lo fue en las semifinales ante Rusia y la ansiada victoria en la final ante Alemania.

El estadio fue construido en 1929 con motivo de las Olimpiadas de los trabajadores (cosas de los regímenes políticos) que se celebrarían en 1931 y es de los pocos estadios de los que suelo escribir que no ha sufrido ninguna reforma importante desde entonces.
Su capacidad, normalmente no supera los cuarenta y nueve mil espectadores, si bien en encuentros de UEFA o de Champions puede adecuarse para dar cabida a poco más de cincuenta y tres mil personas.

Es la sede de los partidos que la selección austríaca juega como local, así como los de los equipos más importantes de Viena: el Rapid y el Austria de Viena.
También ha sido escenario de cuatro finales de Champions (64, 87, 90 y 95) y de una Recopa (70) por lo que hablamos que ha visto en el momento cumbre de sus trayectorias a equipos como el Milan, el Inter, el Oporto y el Ajax y ha visto decidir finales a jugadores como Colin Bell, Van Basten, Paolo Futre o Patrick Kluivert entre otros.

Quizás el dato histórico resida en su actual nombre, ya que hasta 1992 fue conocido como Praterstadion (Estadio del Prado, por su cercanía a los mismos) pero fue en este año, con la defunción de Ernst Happel, con la que a modo de homenaje, se le rebautizó así.
¿Quién fue Happel? pues un mágnifico jugador austríaco de los cuarenta (que menudo equipo gastaba Austria por esas fechas, y eso que estabamos en tiempos de postguerra) que maravilló y ganó todo con el Rapid y que como entrenador también logró grandes éxitos incluso fuera de Austria.

Pero todo esto, para muchos de vosotros, son minucias porque siempre lo recordareis porque fue donde España dio el puñetazo en la mesa en busca de un título internacional que se le había resistido durante tanto tiempo...

Mamá, quiero ser estrella

Esto es lo que todos los niños le hemos dicho alguna vez a nuestros padres cuando hicimos público nuestro deseo de pertenecer a alguno de los gremios del mundo del espectáculo. Cantante o músico, actor, presentador, periodista... ¿futbolista?

Suena extraño pero de un tiempo a esta parte la profesión de futbolista es la que copa de una manera destacada el top ten de los trabajos soñados por los más jóvenes y viendo la imagen que se proyecta del jugador profesional no es de extrañar: suele conducir coches deportivos, salir con las mujeres más bellas del planeta, firma contratos multimillonarios para ser imagen de productos, posee varias residencias (todas ellas de lujo, por supuesto) y... ah sí, además gana su (buen) dinero jugando a fútbol.

Al chico que destaca en el equipo de su pueblo se el nubla el pensamiento con esta imagen que sólo una veintena de jugadores cumple pero que son a los que más ve en televisión y es la principal causa de que el talento se eche a perder.

He conocido y he visto jugadores jóvenes con un don para el fútbol fuera de lo común: con mucha visión de juego o hábiles con el balón en los pies o depredadores del área... y todos han seguido el mismo camino, se creen que ya son jugadores profesionales antes de lograrlo y acaban estancándose hasta acabar en ligas de empresa.
Empiezan a preocuparse más de que destaque su imagen que su juego, piden a gritos más atención en los entrenamientos por que el equipo juegue para él que por seguir creciendo y acaban agobiados de jugar.

Pero lo que más me preocupa es los casos que están floreciendo de nuevo en el fútbol de élite: jugadores que continuamente salen hasta altas horas de la madrugada, que consumen drogas o grandes cantidades de alcohol y que deja muy mal parada la imagen del jugador profesional.
Y es que hay que tener una fuerza de voluntad muy grande para llegar a ser un gran jugador y no sólo por el esfuerzo diario que se tiene que hacer por mejor las virtudes y corregir los defectos, sino por poder asimilar que se es un veinteañero con mucho dinero y fama, que se trabajan a lo más cuatro horas al día y que se está en el mejor momento de la vida.

Ahora la gente se echa las manos a la cabeza con las fiestas de Ronaldinho o los gustos sexuales de Ronaldo, pero esto es tan viejo como el propio fútbol y desde Brian Clough hasta David Beckham la historia del fútbol está plagada de grandes jugadores que también fueron grandes juerguistas.
Por eso esta entrada, para pedir que publicitemos a jugadores que han sufrido para llegar a donde han llegado, que viajaban varios kilometros para entrenar, que tuvieron que irse casi siendo niños a otra ciudad solos para gozar de una oportunidad, los que no salen en revistas que no sean de fútbol...
Estos son los auténticos profesionales.

Futbolistas de Leyenda: Ali Daei

Hoy viernes toca hablar de una leyenda y no me pregunteis por qué, me he acordado de este buen hombre. Es el jugador que posee el record de mayor cantidad de goles anotados con su selección con la friolera de ciento nueve goles en ciento cuarenta y nueve partidos.

¿Cómo jugaba Daei?

Hablar de Daei es evocar la figura del clásico 9 del fútbol de hace décadas aplicada al fútbol asiático. Un delantero pura potencia de más de un metro noventa a principios de la década pasada era algo increíble para el fútbol de este continente, acostumbrados a jugadores de otro corte. Destacaba ya en los calentamientos.

Fruto de estas características físicas, es obvio que su mayor virtud es el remate de cabeza, que fue puliendo con el paso del tiempo hasta convertirse en una referencia para su selección y un buen recurso para los clubs en los que jugó.
Tenía todo para marcar de cabeza: la técnica del remate, el salto y la inteligencia del desmarque.

Sus demás características como delantero no fueron tan destacadas pero era correcto en todas ellas, tenía el don de saber elegir siempre bien, si recortaba o si tiraba, si colocaba el balón o lo descosía y esto le ayudó a meter la cantidad de goles que logró.
Su juego corporal también le hacía destacar ya que le permitía proteger el balón ante jugadores más hábiles que él o hacer que su primer toque fuera un control orientado que servía como regate.


Clubs

  • Esteghlal Ardabil (del 88 al 89)
  • Taxirani (del 89 al 90)
  • Bank Tejarat (del 90 al 94 )
  • Persepolis (del 94 al 96 y de 03 a 04)
  • Al Sadd (del 96 al 97)
  • Arminia Bieledfeld (del 97 al 98)
  • Bayern Munich (del 98 al 99)
  • Hertha Berlín (del 99 a 02)
  • Al Shabbab (del 02 a 03)
  • Saba Battery (de 04 al 06)
  • Saipa (de 06 a 07)

Títulos
  • 2 Ligas (96 y 99)
  • 3 Copas (95, 2005 y 2007)





A nivel de selección es donde su carrera se mitifica, ya no sólo por su record de goles sino por ser gracias a ello uno de los responsables de meter a Irán en las últimas edición de los grandes eventos a los que puede aspirar una selección con la asiática: los Mundiales del 98 y de 02.