Mi once del Mundial 2014

A pocas horas de que finalice el Mundial de Brasil con el partido que disputarán Alemania y Argentina, he decido compartir con vosotros los que, a mi juicio, han sido los jugaodres más destacados en este torneo.
¿Los motivos? como siempre muy personales y altamente subjetivos pero seguro que en varias posiciones de este once no distaré mucho de la opinión del gran público.


A pesar de que entre mi once hay varios de los jugadores que participarán en la final, he pensado que mejor es hacer la elección antes de la final y evitar que vencedores o vencidos puedan alterar lo que he visto a lo largo de estos días de competición.

Explicado esto, os dejo a 'los elegidos'
Keylor Navas (CRC)
Protagonista directo de la gran sorpresa del Mundial. Como he tenido la suerte de poder verlo en vivo durante el curso, sus actuaciones han parecido como una continuación de lo que ha mostrado durante el año. Pero enfrentándose a algunos de los puntas más afamados del planeta, todo esto se ha acentuado, desde su agilidad, reflejos y confianza.

Thiago Silva (BRA)
Dentro de un equipo brasileño donde la defensa sostenía a un equipo con menos fantasía de la habitual, el capitán estuvo imperial en el corte, rápido en el repliegue e infalible por alto. Toda una inyección de confianza para un equipo que jugó mucho en el alambre y que acusó muchísimo su ausencia en la semifinal.


Matt Hummels (ALE)
Alemania ha protagonizado una actuación un tanto peculiar en el torneo con dos partidos excelentes y cuatro donde ha sufrido lagunas que han permitido a sus rivales seguir vivos en el partido. Pero en medio de ese panorama la fiabilidad de Hummels y su primer pase para iniciar la jugada supusieron un aporte de seguridad y de fluidez al atractivo juego alemán.

Daley Blind (HOL)
En este torneo se ha quitado de encima el peso del apellido. Ha destacado como central en defensa de tres, como lateral en defensa de cuatro y como mediocentro a buen nivel, mostrando buena lectura táctica, disciplina y hasta se ha destapado con algún pase de gol de lo más vistoso del torneo. Si hay un jugador que seguro que se ha revalorizado tras Brasil 2014 ese ha sido Daley.
Javier Mascherano (ARG)
Acostumbrados a verle en el centro del campo, algo que nació como un parche brillante pero que se convirtió en una solución incompleta, verle de nuevo en el centro del campo nos ha recordado por qué fue catalogado como uno de los mejores jugadores del mundo a nivel táctico. Si de paso le añadimos un control de lo emocional y una experiencia para dirigir el ritmo de los partidos nos encontramos con su mejor versión.

Ángel Di María (ARG)
Uno de los cambios más interesantes del curso en Europa ha sido la 'centralización' en el campo de Di María. Algo que de a poco ha ido probando Sabella encontrándose con una respuesta muy buena del 'Fideo'. Quizás se pierda su desborde por fuera, pero se está convirtiendo en un jugador de asociación interesante sin perder ni su último pase ni su habilidad para el desmarque. Clave en el camino mundialista.

Toni Kroos (ALE)
Si hay un interior que da fluidez al juego ese es Kroos. Alemania ha alcanzado momentos brillantes durante el torneo y en ellos, Kroos ha sido protagonista dominando el control espacial horizontal y siendo certero en sus incursiones más verticales. Para mi gusto es 'algo lento' en circulación, pero el dominio alemán le permite serlo.

James Rodríguez (COL)
En un fútbol donde la figura del mediapunta parece morir de forma paulatina, apariciones como la de James nos transportan a otras épocas. Ha ejercido de conexión perfecta entre el centro del campo y el ataque de Colombia, ha canalizado perfectamente el juego del equipo y ha tenido buena relación con el gol. Claro candidato a mejor jugador del torneo llegando 'sólo' a Cuartos.

Thomas Müller (ALE)
Desde la banda o como 'falso 9' ha sido un jugador determinante para Alemania aderezando este impacto en el juego con goles. Un futbolista con su facilidad para jugar sin balón es una bendición para los pasadores, buenos, que tiene su equipo y además sumamos un compromiso alto con la idea de juego y su don especial para aparecer siempre donde la jugada requiere en el área.

Leo Messi (ARG)
En un papel mucho más psicológico que meramente futbolístico, Messi se ha echado a Argentina a las espaldas para llevarla a la final. Con menos brillo del que nos tiene acostumbrados y con una amplitud interesante en cuanto a campo de acción. Incluso ha transimitado la sensación de aparcar por momentos 'su jugada' para habilitar a sus compañeros.

Arjen Robben (HOL)
El Mundial de Robben en 2014 ha sido el mejor momento de su carrera: velocidad y verticalidad pura, ha sido la clave para el juego de ataque de Holanda, como vía de escape tras recuperación y un auténtico problema para los equipos que no se preocuparon de 'atarle' en corto para que no tuviera espacios para correr. Además su importancia liberó espacios para otros compañeros.


Y como un equipo no puede salir a jugar sin entrenador, para dirigir a mi once ideal, de entre todos los seleccionadores que han acudido a Brasil me quedo con Louis Van Gaal. El que será próximo entrenador del Manchester United ha sido, una vez más, valiente contando con un equipo joven, de base Eredivisie reforzado con 3 - 4 veteranos que desde luego no se presentó como candidato al título y que estuvo a una tanda de penalties de ser finalista.
Ha construido una Holanda reactiva en cuanto a que atacaba tras el error del rival, mostrando un sistema muy muy trabajado de contraataque (con Robben no podía ser de otra forma) y bastante ordendada sin balón. Otro de los puntos relevantes de este equipo ha sido la facilidad con la que ha ido cambiando de disposición sobre el campo conforme lo pedía el rival o el partido con detalles de compromiso altos como el ya mentado más arriba de Blind y su polivalencia o la reubiación de un atacante como Kuyt al puesto de carrilero.

Holanda, sin haber desplegado un juego brillante, sí que se ha mostrado como un equipo que, hasta me atrevo a decir con pocos mimbres (en comparación con otros equipos eliminados mucho antes), con muchos recursos y una dirección de campo soberbia que se ha permitido el lujo de utilizar a todos los convocados en los siete partidos que ha jugado.


Otros jugadores a tener en cuenta:
  • La fase de grupos de Karim Benzema
  • El equilibrio de Luiz Gustavo
  • La omnipresencia de Arturo Vidal
  • Márquez, Herrera, Layún y Moreno en México
  • El Mundial de los poteros: Howard, Ochoa, Romero, Krul, Neuer...
  • La profunidad de Cuadrado

De Escobar a Zúñiga y de Conejo a Navas

El fin de semana de los Cuartos de Final de esta Copa del Mundo ha supuesto el fin del camino para dos equipos que se habían ganado el afecto de gran parte de los aficionados 'neutrales' por su caracter alegre, sorprendente y comprometido con el espectáculo que, al fin y al cabo, es lo que engancha a la gente a seguir estos grandes eventos.
Ni Colombia pudo contra Brasil ni Costa Rica fue capaz de superar a Holanda en los penalties tras 120 minutos de resistencia.

Pero detrás de estas dos eliminaciones se suman nombres propios a la historia de héroes underground de los Mundiales. El de Camilo Zúñiga y el de un portero familiar para los lectores de esta bitácora como lo es el de Keylor Navas. Ambos para tomar el relevo de otros futbolistas que también dieron que hablar durante los noventa con sus selecciones en una fase final de Mundial.

Cuando en septiembre de 1993 Colombia sacudió a Argentina en el Monumental ganando por 0-5 y clasificándose de forma matemática para el Mundial de Estados Unidos en 1994, el equipo se vio como una versión mejorada de aquel que tanto habia gustado en Italia 90 y, cuando hace veinte años lo de tener 'controlados' a diferentes selecciones a miles de kilómetros de casa era cosa de auténticos profesionales, los aficionados tuvieron acceso a los nuevos nombres que lideraban al fútbol cafetero hasta el punto de eregirse como la gran tapada en el apartado positivo en el primer tercer Mundial a disputar en Norteamérica.
La historia, también por todos conocida, acaba con una sonada eliminación en la fase de grupos donde quedo encuadrada con Suiza, Rumanía y Estados Unidos.
La derrota ante la sorprendente Rumanía en el primer partido convirtió el duelo ante los Estados Unidos en un todo o nada que tuvo el peor desenlace posible ya no sólo por la derrota que eliminaba tras cuatro días de competición a la que debía ser una de las revelaciones sino por la forma, con un autogol para abrir el marcador que convirtió a Andrés Escobar en el enemigo público número en su país hasta el punto de ser asesinado por aquel error.

Veinte años más tarde el camino de Colombia en el Mundial nada ha tenido que ver con el de Estados Unidos: un pleno de victorias hasta Cuartos liderados por James Rodríguez, elegido mejor jugador de la fase de grupos y autor del mejor tanto del certámen hasta la fecha. La mejor relación entre juego (de cara al espectador) y resultados y superando el hándicap de no poder contar con su estrella al no llegar a tiempo para disputar el torneo al 100%: Falcao.
Todo ha funcionado bien para Colombia, tanto que no se veían muy inferiores a una Brasil ciertamente rácana hasta ahora pero con una carga emotiva en cada uno de los partidos que ha jugado que podría hasta provocar que habláramos de cierta sensació de cohibición por parte de sus rivales. Quizás el punto más extremo de esta afirmación ha sido la lesión de Neymar. La estrella y líder de Brasil se perderá lo que resta de Mundial por una entrada de Zúñiga y esto ha convertido al defensor del Nápoles en el objetivo número uno de las críticas y amenazas de la hinchada brasileña al quedarse huérfana de su líder sobre el césped.


No es para menos, ya que la Brasil sin el astro del Barcelona se presentará distinta, igualmente temible, pero sin la fantasía y recursos en ataque que ofrece su 10, hundido ante la salida del que debía de ser el torneo de su vida.
De una manera menos siniestra, es como si veinte años después, Zúñiga recogiese el testigo de jugador maldito que le costó la vida a Escobar. Afortunadamente a Camilo no le pasará nada más allá de tener que aguantar algunos días los comentarios fuera de tono de miles de brasileños en redes sociales, pero debería hacernos reflexionar sobre cómo nos comportamos cuando al fin y al cabo, para lo bueno y lo malo, esto es sólo fútbol.

Algo más de veinte años han pasado desde la mejor participación de Costa Rica en una fase fina de Mundial hasta la de este verano. En Italia 90, después de una fase de clasificación histórica, los prácticamente desconocidos 'Ticos', superaron un grupo conformado por Brasil, Escocia y Suecia; fue Checoslovaquia la que puso fin a la aventura de un equipo que ilusionó a la generación que este verano representó a Costa Rica en Brasil mejorando aquella participación en el país con forma de bota.
Uno de los héroes de aquella Costa Rica fue Conejo, su portero, que tras su gran actuación en el Mundial fichó por el Albacete, convirtiéndose en uno de los fijos del equipo que pasó a conocerse como el 'Queso Mecánico' tras protagonizar un ascenso a Primera y una brillante campaña posterior ya en Primera.
Después de su retiro siguió su vinculación con el equipo manchego ayudando a la llegada de un desconocido portero costarricense: Keylor Navas, que no tuvo la misma fortuna que Conejo, ya que jugando en Segunda vivió la amargura del descenso provocando su salida hacia el Levante donde tras la marcha de Munúa ha firmado la mejor actuación de un guardameta en la Liga 13/14 convirtiéndole, si no lo era ya, en uno de los baluartes a los que agarrarse a la hora de pensar en que Costa Rica hiciera algo positivo en este Mundial.



El impacto de Keylor en la Copa del Mundo supera, si cabe, al que ha protagonizado en la Liga española, concentrando en los cinco partidos que ha disputado su amplio repertorio de paradas al límite, exhibiendo su agilidad y reflejos.
Seguramente Navas protagonice uno de los traspasos que siempre regala el Mundial donde uno des sus inesperados triunfadores (en lo individual) protagoniza un paso importante en su carrera en forma de traspaso que, ni en sus mejores sueños, podría imaginar.

Dos equipos que han firmado un gran Mundial que han recordado a otras generaciones igual de exitosas y que han encontrado también sus nombre individuales. El fútbol jamás se cansa de cerrar cículos y de regalar maravillosas historias que le dan el toque sentimental que no logro encontrar en otro deporte.

España después de Brasil

Ayer España se despidió del Mundial de Brasil con una victoria ante Australia que me recordó terriblemente a aquel 6-1 frente a Bulgaria en 1998, la otra ocasión en la que he visto al equipo caer en la fase de grupos de una Copa del Mundo.
Un partido trámite entre dos equipos que no se juegan nada, con la liberación de no tener que conseguir un resultado pero con la misma losa de no tener un objetivo por el que querer ser mejor que tu rival.

Escuchando el post partido por la radio, como no podía ser de otra forma, se hablaba más del futuro inmediato del equipo nacional que de los detalles que pudiera haber dejado el partido: nombres que debían de salir del grupo frente a otros que debían incorporarse, sin olivdar los que están y la crítica 've todavía útiles'. Una reacción inevitable después de un fracaso de estas características.
Siempre he defendido que el fútbol es un juego muy fácil que nosotros nos encargamos de complicar con análisis profundos, estadísticas, mapas de calor y vídeos compilados. En momentos como los que vive ahora el aficionado, pero hablo del aficionado real, al que le gusta un equipo, siente conexión sentimental con un equipo nacional y se aleja de una defensa a cualquier precio de lo que entienda como beneficioso para su equipo, el análisis o el debate tiene que simplificarse muchísimo. No sé si por la poca capacidad que podamos tener para procesar muchas cosas o porque realmente no hay que dramatizar tanto el cambio cuando, en el caso del fútbol, suele hacerse para mejor.



Hace unos meses fallecía Luis Aragonés, para muchos quien sentó las bases del ciclo exitoso que ha vivido la selección española, y de entre las muchas reflexiones que dejó durante su periodo como entrenador me gustó aquella en la que daba a entender que el 'estilo' del que tanto se ha hablado en este tiempo lo marcan los tipos de jugadores con los que cuentas: Aragonés coincidió con el mejor momento de Xavi, Iniesta, Silva, Cazorla, Senna, Villa, Alonso... a los que llamaban 'los bajitos'. Si sus mejores jugadores eran de un perfil marcado, construir el equipo conforme a ellos era el camino. Mientras algunos se regodeaban en la excelencia que alcanzó el equipo, se debía pensar también en que alcanzado su máximo rendimiento, no habría jugadores iguales a estos y que hasta manteniendo el estilo, este debía cambiar simplemente por el hecho de que habrá nuevos nombres en torno a los que construir el equipo: Thiago, Illarramendi, Javi Martínez, Busquets, Mata, Cesc... y cuando estos ya no estén, dará el paso otra generación que haya tenido a estos como nexo con la que trajo el éxito a España. Es ley de fútbol.

El problema será la importancia que se le quiera dar a los procesos de transiciones que todos los equipos han vivido y vivirán desde que finaliza una fase final de un torneo hasta que se disputa el siguiente, con las clasificaciones no sólo como reunión de méritos para estar, sino como continuo banco de pruebas. Mucho más que los dos o tres partidos amistosos que se juegan antes de una fase final.

Otros grandes campeones como Brasil, Alemania o Italia, dicen que tienen muy marcado su estilo de juego cuando no es así y, casualmente, son los centrocampistas los que marcan un poco las líneas a seguir. Brasil pasó de Zico, Sócrates, Falcao, Cerezo a Mauro Silva, Raí, Leonardo, Mazinho, a Cesar Samapio, Dunga, a Kleberson, Edmilson... Quizás Alemania e Italia sean las que con más estridencia hayan llevado a cabo los cambios, pasando de jugadores del corte de Ramelow, Jeremies, Gattuso o Di Biagio a futbolistas como Kroos, Özil, Pirlo o Verratti. Al final los buenos jugadores son los que marcan tu estilo cuando los juntas.
España no debe centrarse sólo en producir 'Xavis e Iniestas' sino trabajar en juntar a los mejores y jugar conforme las virtudes de estos sean las que decidan los partidos.

Ahora nos queda por delante un Mundial a disfrutar íntegramente como aficionado neutral, que no es poco.


Pepe y Müller. Yin yang competitivo

No sé vosotros pero yo a lo largo de los años he jugado contra gente que no sólo era superior técnica y/o físicamente sino que además trataban en cada chance del juego, querer rubricar su partido con alguna picardía, queriendo que no sólo en el acierto demostrar que eran mejores, sino que en el fallo no eran culpables, alguna infracción (porque de otra manera no podía haber sido) habían dejado de ser infalibles.

Hace unos minutos Pepe me ha recordado a esos rivales en el amateurismo. Es indiscutible que el internacional portugués es un central con unas condiciones que le hacen único, o cuanto menos extraordinario: anticipa con valentía, corrige rápido, va bien por arriba e imprime esa tensión competitiva que contagia a todo el equipo.
Quizás ese último detalle, sin autocontrol, provoca situaciones como la que ha vivido Portugal hoy ante Alemania. No podía permitir que Müller fuera 'más listo' que él, que le dejara en evidencia por una simulación y esto ha sobrecalentado al central que ha caído en una trampa y que un árbitro que se ha dejado influenciar por las imágenes poco deportivas que Pepe ha ido regalando a lo largo de su carrera en exceso hasta el punto de expulsarle.

Esa decisión, con un 2-0 ya encima, ha hecho que Portugal bajara los brazos ante Alemania después de un inicio que sí que se hacía familiar a lo que habíamos visto de los lusos en las últimas fases finales en cuanto a compromiso e intensidad. Ha sido tal la recaída que podríamos decir que el equipo de Löw habrá tenido menos desgaste en este partido que el que pueda sufrir contra Estados Unidos o Ghana en las próximas jornadas.
Tampoco han ayudado los cambios, más forzados que por dar un golpe de timón. Todo lo que podía salirle mal a Portugal en un partido parecía alinearse desde que el árbitro ha expulsado a Pepe. Incluso con el 2-0 al descanso, con un gol podían haber hecho dudar a una Alemania que con uno más ha decido hacer posesiones largas pero acabando las jugadas y oliendo lo suficiente a sangre como para hacer un par de goles más.



Goles que han venido en tres ocasiones por parte de Thomas Müller. Si todos hemos jugador alguna vez contra un rival 'intenso' hasta molestar, ¿cuántas veces no has jugado con un jugador que siempre te ofrecía una solución cuando te veías agobiado? Levantando la mano con la discreción justa para que le veas y descargar hacía él la pelota, haciéndote quedar como un gran pasador con visión y negándole el mérito de haber visto el espacio y dibujado la línea del pase.
El jugador del partido por el premio que le ha dado la FIFA por sus tres goles, que es la parte tierna del asunto, y por haber sido responsable (voluntariamente o no) de la enésima cruzada de cables de Pepe. El 13 del Bayern es un jugador especial: no es un prodigio técnico ni estético pero hace casi todo bien: juega con alto rendimiento en cualquier zona del campo contrario, interpreta el juego sin balón como pocos en el mundo y se entiende en el juego como parte de un todo, siendo generoso en el esfuerzo. Con unas virtudes de tan poco lucimiento es curioso que lleve, a esta hora, el doble de goles en fases finales de Mundiales (8) que Messi y Cristiano Ronaldo juntos (2 por cabeza), por hablar de dos superestrellas de esto que poco o nada tengan que ver en su estilo con el jugador alemán.

Müller es ejemplar sobre el campo, con sus medias caídas, lanza un mensaje de trabajo y solidaridad en el campo como receta para llegar al éxito... otra cosa es el reconocimiento, como si no le importase a cambio de entrenar cada día con algunos de los jugadores más reconocidos en sus posiciones.



España 1 - Holanda 5 y mi sobrino Toni

Uno de los regalos más bonitos que me ha dado esta vida es tener a Toni como sobrino. No creo que vaya a ver a un niño que sienta tanta pasión por el fútbol: cada entrenamiento en el equipo del pueblo es una fiesta, cada partido una celebración y ha aprendido a grabarse los partidos que hacen en la tele por si se queda dormido, verlos antes de ir al colegio al día siguiente.
Si sólo con el amor al fútbol se garantizase llegar a la élite, sería más que Messi y Cristiano Ronaldo juntos.

Imaginaos cómo estaba en los días previos a la disputa del Mundial, su primer Mundial. Con su álbum de cromos y acelerando su práctica en la lectura para poder leer los nombres de jugadores que salen de su radio de acción a lo largo de la temporada.
Anoche su madre me envió un mensaje 'Aquí lo tengo, enfadado'. Ni en sus delirios infantiles más radicales podía imaginar que vería a España caer como lo hizo anoche. Toni tiene seis años y es de esos niños que sólo han conocido la cara ganadora de España. Decidí llamarle por télefono.
'Tío, nos han metido cinco'. Le pregunté cómo creía que había jugado España y me dijo que mal, que Casillas (uno de sus ídolos) había fallado mucho y que en la segunda parte España no corría nada. A veces me gusta escucharle explicar cómo ve el fútbol.

Para levantarle el ánimo le comencé a recordar la de veces que nos encontrábamos en la puerta del polideportivo del pueblo y le preguntaba cómo había quedado su partido: 'Hoy hemos ganado y he metido tres goles'; 'Tío, me da vergüenza decirtelo, nos han metido doce'... Para sacarle de la tristeza, con cierta condescendencia le dije que si al Meliana le metían a veces doce, cómo no le iban a meter cinco a España alguna vez. El niño se animó y comenzó a preguntar por los siguientes partidos. Parecía que la conversación le había quitado hierro al asunto.



Y cuando colgué el teléfono me puse a darle vueltas al partido a partir de la explicación que le había dado a Toni. Yo creo que muy pocos esperaban no que Holanda le hiciera cinco a España, sino hasta que le ganara el partido. Con el 1-0 me vino a la cabeza esos partidos cerrados desde la posesión defensiva que ha tallado Del Bosque como seña de su selección. Seguro que a Van Gaal, un seleccionador al que hemos encasillado, pero que es dueño de una trayectoria impresionante, también temía por esas posesiones defensivas y preparó a su equipo para competir y para ser mejores si el marcador les ponía por detrás.
En la previa se escuchó bastantes veces eso de 'defensa de cinco porque tiene miedo a España' y nos olvidamos de la facilidad de Van Gaal de armar equipos con solvencia en función a lo que tiene y a lo que se va a encontrar. 
A esto le sumamos una punto físico superior y una motivación psicológica especial después del último partido oficial que disputaron ambos equipos y podemos comenzar a trazar unas líneas de análisis de lo que se vio anoche en Salvador de Bahía.

Luego está el lado de España. Tocó apostar por la figura de 9 y la cosa comenzó bien, pero los errores individuales entre portero y defensas desarmaron a un equipo técnico que se cimienta sobre una defensa sólida. Sin esas columnas bien asentadas el equipo perdió superioridad en todas las zonas donde no debía y corrió mucho (y mal) para atrás.

Comparar este partido con el de Suiza de hace cuatro años me parece un error, ya que sólo se parecen en que España acabó con cero puntos tras su debut, pero tampoco supone el despedirse del Mundial. Lo rotundo del resultado invita a ser derrotistas hasta ese extremo, y hasta el Holanda - Chile como cierre del grupo, con un posible biscotto en juego, dara mucho juego en las previas, pero este equipo, recuperado anímicamente, tiene como para ganar los dos partidos que restan y asegurarse pasar (así de claro lo veo). Luego ya veremos si el cruce contra, teóricamente Brasil, pone a España en el papel de Holanda de ayer recordando el último partido oficial entre 'La Canarinha' y el equipo de Del Bosque.


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