Un estadio de fútbol es el único lugar en el mundo en el que un jubilad con una humilde pensión puede llamar 'fracasado' a un veinteañero multimillonario

Top20 momentos de la Champions League 2013

El 18 de septiembre arrancaron los primeros partidos de la fase de grupos de la Champions League. Algo más de nueve meses después y tras la disputa de ciento veinticinco partidos, Wembley conoció al nuevo campeón de la competición de clubes más importante del mundo.
La final entre los dos equipos alemanes significó el duelo entre, seguramente, los dos mejores equipos a lo largo del campeonato. La confirmación del buen momento muniqués con su tercer final en cuatro años y la vuelta a la élite europea del Dortmund, después de sentar las bases en Bundesliga con un doble campeonato.


Es momento de echar la vista atrás y recordar algunos de los grandes momentos que nos deja la competición. Ya sea un buen partido, un golazo o una anécdota curiosa que con la relevancia del torneo, gane en promoción.


20.- El Dinamo de Zagreb caminará solo
La pelea entre la dirección del Dinamo de Zagreb y sus aficionados hizo que los partidos de Champions del equipo croata llegaran a parecer celebrados a puerta cerrada. Para más inri, lo peligroso de algún sector de sus aficionados, fueron varios partidos los que no les dejaron ni viajar para animar. En esta Champions no hubo un equipo más solitario que el Dinamo de Zagreb.

19.- El doblete de Rafael Bastos
Uno de los animadores de la fase de grupos fue el Cluj. El doble de Rafael Bastos en la primera jornada ante su ex equipo, el Braga, fue uno de los partidos 'underground' que más comentarios se llevó por este hecho. Finalmente ninguno de los dos equipos pasó de la fase de grupos.

18.- El estreno del Málaga
El grupo del Málaga invitaba a la precaución y sobre todo a mostrar su mejor versión de cara a hacer algo en la competición. Su debut en casa ante el Zenit fue el soñado. Pasó por encima de uno de los candidatos a dar que hablar liderados por un Isco que no pareció notar que estaba deleitando a millones de aficionados. Menudo debut.

17.- La presentación de Óscar
La contratación más ilusionante del campeón estaba siendo dosificado tras los Juegos Olímpicos y el cambio de continente. Pero cuando Di Matteo contó con él para el duro inicio ante la Juventus, el mediapunta brasileño se destapó e ilusióno a sus hinchas pensando en el trío que podrían formar él, Mata y Hazard.

16.- La chilena de Benzema
El Madrid quiso presentar candidatura en cada partido de Champions que disputo desde el inicio. Su visita a Amsterdam, de grato recuerdo siempre, regaló uno de los goles del torneo cuando Benzema inició una contra y la finalizó con un acrobático remate que enloqueció a todo el mundo.



15.- Allegri salva el puesto en San Petesburgo
Las ventas y pobre inicio milanista hicieron saltar todas las alarmas. En el descanso del partido que enfrentaba al Zenit y al Milan parecía que Allegri no regresaría a Italia como entrenador del primer equipo rossonero, pero un remontada en el segundo tiempo le dio crédito. Los resultados avalan la decisión.

14.- El sorpresón del BATE
La victoria en la primera jornada ante el Lille podía ser una de esas sorpresas que se dan tan a menudo en la Champions, pero cuando el Bayern visitó Borisov se encontró con un equipo que le castigó las pérdidas y que desesperó en defensa. Dos victorias en dos partidos fueron un arranque fantástico... pero que no tuvo continuidad.

13.- La noche mágica de Willian
Poco falta para que el Shakhtar de una gran sorpresa en Champions. Por lo menos la fase de grupos parece un territorio dominado para el equipo de Lucescu y su juego vertical y técnico invita al visionado de sus partidos. La visita a Donestk por parte del Chelsea mostró la mejor versión del equipo que encontró en Willian un líder sobre el césped al que ningún rival supo atar.

12.-  Debacle del City en Amsterdam
El principal problema de la acumulación de estrellas y las grandes inversiones es que las derrotas son más sonadas. El choque de filosofías entre el Ajax, cantera, ojeadores e inversiones razonables, y el City, poca continuidad y precios por encima de mercado, se saldó con una victoria local que dejó sin opciones de mejorar su anterior participación a los de Mancini, que volvieron a ganarse el cartel de decepción del torneo por segundo año consecutivo.

11.- La victoria del Schalke en el Emirates
He de reconocer que esperaba cierta continuidad en lo que el Schalke enseñó a principio de temporada siendo su partido en Londres el mejor en ese tramo de la temporada. Supo dominar sin balón, permitió al Arsenal llegar hasta donde lo podía controlar y le hizo correr hacia atrás con mucha inteligencia. Lástima que el equipo, a partir de ahí, fuera a menos.

10.- El Celtic tumba al Barça
La fábula de esta Champions. En medio de un clima casi general que alaba la posesión y la virtuosidad, la victoria sin apenas dominio del balón y de claras ocasiones del Celtic ante un Barça que no se mostró muy creativo en ataque, dio la vuelta al mundo. No fue mala Champions para un Celtic que llegó a Octavos y que, aquella noche, fue mentada por todo el mundo.



9.- El gol de Luiz Adriano
La gran polémica de esta Champions fue el gol de Luiz Adriano ante Nordsjaelland aprovechando una devolución de la pelota de su equipo y la pasividad de los defensas ante su carrera hacia portería. Las posteriores celebraciones del brasileño no ayudaron a calmar a un afición que se sintió estafada aquel día. Se abrió un interesante y necesario debate sobre la delimitación entre el respeto y la hipocresía en este tipo de chances.

8.- La honradez de la Juve
La posibilidad de apartar del camino a un rival sin tener que hacer un gran esfuerzo es una tentación grande. Desde el final de la quinta jornada se habló mucho sobre el empate entre Shakhtar y Juve para eliminar al Chelsea. Y durante muchos minutos viendo el partido, llegué a pensar que ucranianos e italianos había acordado hasta que en la reanudación la Juve apretó en busca de un primer puesto que le asegurara un rival menos potente en Octavos. No sólo logró la victoria y el rival menos potente para la siguiente ronda, sino que demostró honor y ambición... ah, y de pasó eliminó al Chelsea.

7.- El aviso del PSG
Como todo proyecto que haya sido muy promocionado, ya sea de una forma voluntaria o no, los ojos de los aficionados van a prestarle atención. Aunque no quieran o incluso si es para desearles una caída deshonrosa. El caso del PSG podía casar con este perfil pero han respondido muy bien. Se notó que la Champions motivaba a este grupo de jugadores y dejaron los mejores partidos de su temporada en este torneo. Dieron buena cuenta del Valencia y pusieron en aprietos al Barcelona. De cara a próximas ediciones, si mantienen este nivel, cuidado.

6.- El giro del Málaga
La primera media hora que enfrentó en el partido de vuelta al Oporto y al Málaga en la Rosaleda olía a despedida blaquiazul de su sueño europeo. El equipo de Vitor Pereira se había mostrado superior y controló todo lo que acontenció durante esos 120 minutos disputados. Pero de repente el Málaga vio como todo sus circuitos volvía a responder y el golazo de Isco puso en marcha al equipo de Pellegrini que volteó ese duro cruce con el campeón portugués. Personalmente esta eliminatoria me planteó el dilema de saber qué debía pesar más a la hora de pasar (obviando el acierto): 120 minutos de control o 70 de jerarquía con el balón.

5.-  La remontada ante el Milan
Tengo la teoría de que en cada Champions hay como mínimo una remontada de las buenas. Eso sí, no suelo acertar con las rondas en las que se dan. La falta de ideas y de ambición castigaron duramente al Barça en su visita a Milan con un 2-0 que ya desde el vuelo que les llevaba de vuelta a casa exigía un partido casi perfecto en la vuelta y un acierto máximo si como uno de los candidatos al título, no querían verse fuera a la primera. Y así fue. Intensidad, acabar jugadas y un desgaste en presión que permitió dar la vuelta al mal resultado  con holgura. Hasta se contó con el golpe de suerte que supuso el balón al palo de Niang con el 1-0.

4.- Minutos locos en Dortmund
Más allá del cómo, los últimos minutos del partido entre el BVB y el Málaga fueron de infarto, de los que pueden servir para explicar por qué el fútbol genera sentimientos tan fuertes y tiene una grandeza que pocos juegos pueden igualar. El equipo de Klopp estaba fuera, cambió el guión y encerró al Málaga hasta que forzó los errores que le valieron los goles para meterse en la semifinal. La derrota, que es parte del fútbol, golpeó duramente al Málaga, que se veía en la siguiente ronda con merecimiento y pasados los días de rabia, curtirán mucho no digo a un equipo, sino ya a un aficionado que lo pasó mal.

3.- Cuatro goles de Lewandowski
Historia. Eso es lo que hizo Lewandowski cuando casi sentenció la semifinal ante el Real Madrid con cuatro goles y una exhibición de lo que debe de hacer un delantero en el área. Dicen que aquel día el Madrid se mostró poco contundente a la hora de defenderle, habrá que darle también el mérito al polaco de saber imponerse hasta el punto de eliminar la jerarquía de Ramos y de mostrarse más despierto que nadie cuando había que disparar. Una manera perfecta de redondear una gran actuación en esta Champions League.

2.- Siete al Barça
Cualquier equipo puede tener un mal día y encajar una goleada inesperada. Hasta el que señalan como mejor equipo del mundo. Pero que te lo hagan dos veces en una semana ya merece más atención. El Barcelona partía como uno de los favoritos a alzarse con el título pero tuvo un camino de luces y sombras en esta Champions: le costó ganar al Spartak en casa, no se mostró acertado al Celtic en ninguno de los dos partidos, sufrió contra el PSG y le tocó tirar de épica ante el Milan. Inequívocas señales de que no estaba fresco. Encontrarse a un equipo con fondo de armario y que llega con una tendencia totalmente opuesta en el torneo más un plus de motivación para saldar viejas cuentas con rival y competición fueron algo para lo que el equipo de Vilanova no estaba preparado ni encontró solución. No recuerdo una diferencia tan grande en estas alturas de competición en mucho tiempo.

1.- Final
Lo que se podía hablar en los días previos tomo forma cuando BVB y Bayern se las vieron en Wembley en una final de ritmo alto, ocasiones y un protagonista: Arjen Robben. El internacional holandés tuvo las ocasiones más claras y durante ochenta y ocho minutos estuvo más cerca de sumar esta final a su ristra de finales perdidas hasta que logró el gol del triunfo. No fue el de la victoria, también liberó a Robben de una losa emocional que le habrîa perseguido hasta quien sabe cuando. Si el fútbol deja historias de superación, en estos niveles es casi hollywoodiense.

Giuseppe Rossi 572 días después

No fue la mejor tarde de domingo para la Fiorentina la que significaba el cierre de la Serie A de este curso. Ellos cumplieron con la parte que les tocaba para alcanzar la última plaza de Champions goleando al descendido Pescara, pero la remontada del Milan ante el Siena dejaba al equipo de Montella sin el premio no sólo al esfuerzo que siempre se presupone, sino también a presentar un estilo que el aficionado agradece y que ha contado con los resultados como aval para que el crédito del joven entrenador aumente de cara a sus jefes y, con algo más de perspectiva, a que otros equipos se animen a no tomar por temerarios a esta nueva hornada de entrenadores que comienza a dejarse ver por lo más exigente del fútbol italiano.

El escenario en este partido, fuera de lo estrictamente futbolístico, no presentaba nada que no hubiéramos visto alguna vez: a un equipo más pendiente de lo que pueda pasar en otro partido que en el suyo propio. Pero seguro que hubo un futbolista que, sin dejar de pensar en el bien común de su equipo, disputó veintiséis minutos totalmente concentrado en este partido y, sobre todo, en cómo le iba a responder el cuerpo tras casi dos años lesionado. Giuseppe Rossi había entrado en las dos convocatorias anteriores pero fue en el último partido ante el Pescara cuando el internacional italiano disputó los primeros minutos de competición desde que en noviembre de 2011 jugase los últimos ante el Real Madrid, partido en el que se rompió los ligamentos de la rodilla que inició un proceso insufrible de recuperaciones y recaídas al que puso fin el domingo volvió a vestirse de corto para volver a competir.

Su vuelta, tras casi dos años, podría significar el primer gran fichaje de la Fiorentina para el próximo curso (a pesar de haberlo efectuado hace casi un año) y, de retener a jugadores como Borja Valero, Cuadrado, Ljacic o Jovetic, postularse como un candidato a una de las tres plazas Champions de cara a la próxima temporada. Porque hablar del 'Bambino' Rossi es hacerlo de uno de los grandes delanteros italianos de su generación y que con 26 años, tiene fútbol y condiciones de sobra para liderar el ataque del equipo viola a poco que su recuperación sea absoluta y la confianza no le falte. Velocidad, buen juego sin balón y capacidad de definición al servicio de un entrenador que ya le calificó como un 'talento a recuperar'.

Y con una gran motivación en el horizonte con el Mundial de 2014 en un año. Cierto que por delante cuenta con el estado de gracia de la delantera del Milan, Balotelli y El Shaarawy, que ya son fijos con Prandelli o que incluso el delantero reserva ha solido alejarse del perfil de Rossi (Osvaldo, Gilardino o no tanto Giovinco), pero fue en él en quien pensó Marcello Lippi para el rejuvenecimiento que tenía que sufrir Italia desde su posición de campeona del mundo a través de la Copa Confederaciones. Cuatro años después sólo las lesiones han frenado su progresión.
Recuperado, en un equipo de libreto ofensivo y con un entrenador que confía en él, se podría decir que en sus botas está la posibilidad de retomar su carrera desde el punto donde la dejó cuando se marchó del Villarreal.


Mi experiencia en la final de Copa del Rey 2013

Anoche tuvo la inmensa suerte de asistir a la final de la Copa del Rey. Llevaba varios días oyendo eso de que 'es la gran fiesta del fútbol español' y bueno, tenía mis dudas. Pero tras salir del Bernabéu creo que mis dudas habían sido disipadas. Tal vez el que fuera un derby madrileño en Madrid ayudó al ambiente que se respiró en el estadio madridista. Un aunténtico duelo entre dos hinchadas que estuvieron a la altura de la cita desde antes del choque.










Y en medio de un escenario acicalado para el partido del año dos equipos que llegaban arrastrando diferentes estados de ánimo. Por un lado el Real Madrid, con ganas de acabar una temporada en la que cuesta encontrar una semana en la que no se hayan habiado tensiones no siempre relacionadas con el juego y, lo peor de todo, casi siempre generadas desde dentro y por el otro un Atleti que llegaba con el objetivo cumplido, algo 'dejado ir' en Liga y con la ilusión de romper esa racha negativa en duelos ante el eterno rival.
Dos equipos con mucha más carga anímica que frescura en las piernas regalaron un partido poco vistoso y hasta bronco.
Sólo en la primera mitad se pudieron ver las intenciones de los equipos: el Madrid quería dominar pero salía con peligro cuando robaba también y el Atleti canalizaba su juego de ataque en Arda Turan mientras trataba de no perder el orden atrás.

Tras la reanudación muchas interrupciones pero también más ocasiones, sobre todo para el Madrid, y de manera sorprendente si uno no supiera que el 'Cholo' Simeone está detrás de este Atleti, con unos rojiblancos cada vez más cómodos en el partido.
Volviendo a casa escuché una entrevista al argentino en donde le preguntaban qué les había dicho a sus jugadores antes del arranque de la prórroga y dio en el clavo: 'Les dije que estábamos mejor que ellos'. Y era cierto. Cada minuto a los visitantes se les veía menos nerviosos, o quizás, más cómodos en el caos, mientras que el Madrid se acabó consumiendo en una hoguera de quejas (que no quiere decir que en ocasiones tuvieran motivos para efectuarlas).

Al final el Atlético consiguió vencer al Real Madrid en su estadio y con una Copa en juego. Qué mejor manera de poner fin a una trayectoria tan negativa ante los blancos. Y aunque parezca complicado fue un partido de muchos nombres propios: el liderazgo de Turan, los chispazos de Falcao en un partido incómodo para él, el buen hacer de ese triángulo formado por Suárez, Gabi y Koke o la prórroga como rúbrica de un enorme partido de Courtois
También el Madrid tuvo sus cosas antes del desquicio total. Me quedé con la primera mitad de Cristiano Ronaldo y de Modric, el compromiso de Essien y la sensación de jerarquía que desprende Sergio Ramos en vivo.


Pero también me llevo muchas experiencias a la hora de ver el fútbol. Acostumbrado a la tranquilidad del Ciutat de València y siendo un hombre que vive en un pueblo pequeño, la entrada al Bernabéu engalanado me marcó. Dudo que vaya a ver un partido con tanta ganas desde la grada en mi vida.
Y con el paso de los minutos uno descubre que sí que se vive el fútbol de formas diferentes desplazándote unos kilómetros o simplemente con el cambio de objetivos en un partido: la tensión, el desprecio hacia el rival, la defensa de tu equipo de una manera irracional... Siempre he sentido un profundo respeto por esos aficionados que viajan con sus equipos y que animan sin parar, incluso aunque sean cantos de autoanimación o de insultos hacia el equipo rival (que cada palo aguante su vela), pero no acabo de enteder la ausencia de autocrítica. El fútbol es una competición en la cual dos equipos tienen que hacer imponer sus virtudes sobre las de su oponente, cuando se da un marcador quiero entender que es el saldo entre aciertos y errores a lo largo del partido y sí, incluyendo factores que no se pueden controlar, pero es posible que tu equipo no gane porque no ha hecho las cosas bien.

Pero más allá de una reflexión tan profunda, quería contaros un poco sobre una de las experiencias futboleras más bonitas que he vivido y aprovechar para agradecer a Mahou y a la gente de Netthinkbar la oportunidad de vivirla.

David Beckham y su retirada

Ayer, entre la resaca de la final de la Europa League y la víspera de la final de Copa del Rey, David Beckham anunció su retiro del fútbol profesional. Una noticia casi camuflada, o mejor dicho, sepultada a gran velocidad por la sobreinformación que nos asalta cada minuto en este fútbol moderno. Curiosamente un fútbol moderno que casi llegó de la mano del internacional inglés, por lo menos en el apartado del jugador que pasó de atleta talentoso a auténtica figura del rock.



Y no ha sido Beckham el primer jugador tan famoso fuera del campo como dentro, ya lo fue Best, o el primer futbolista anuncio, donde el Pelé del Cosmos podría ser considerado como tal, pero la mezcla de ese don para el fútbol, su metrosexualidad y un innegable carisma ligado a la elegante flema británica dieron como resultado a un auténtico icono para nuestra generación que, de paso, mostró el camino al futbolista profesional hacia nuevas fuentes de ingresos y de autopromoción. Todo eso sin dar la imagen de que el fútbol no haya sido lo primero en su vida desde que como Fergie Babe se presentara al mundo con aquel golazo ante el Wimbledon hasta que jugó su último partido en París. Mediante Madrid, Los Ángeles y Milán que es un trayecto de alto nivel para un jugador profesional del mismo modo que no desentonaría como residencias habituales de un top model.

Pero no sólo su atrayente imagen deja para la posteridad. Uno de los mejores golpeos de balón, si no el mejor, y un afán de superación extraordinario nos ha permitido ver una carrera larga en la élite y la interesante evolución de un clásico hombre de banda hacia el interior, siguiendo el camino natural del futbolista que con el paso del tiempo va sustituyendo su capacidad física por la dosificación de esfuerzos desde posiciones más centradas.
Ayer se produjo el adiós del primer futbolista que consiguió que sus anuncios fueran igual de relevantes que sus goles, que sus sesiones de fotos tan impactantes como sus centros al área y tal vez, con el paso del tiempo, la explotación de su imagen se coma en la memoria colectiva el recuerdo de lo buen futbolista que fue.

Mark Van Bommel y el paraboliquismo

A los que nos gusta ver más fútbol que el que se juega en la Liga BBVA nos llama 'parabólicos'. He de confesaros que no me gusta esa etiqueta, me parece despectiva. También me parece algo osado el calificarse como 'analista' o 'experto' por ver fútbol de fuera. Está claro que en un mundo como este, en el que hay que buscar una diferencia para hacerse un hueco las etiquetas ayudan a que seas identificado más rápidamente. ¿A qué viene todo esto? Pues porque este fin de semana Mark Van Bommel jugó su último partido como profesional con el PSV. 

El mediocentro holandés ha tenido una carrera buena en el más alto nivel, siendo integrante del Barça que se llevó la Champions en 2006 y pasando además de por el propio PSV, por Bayern Munich y Milan. La élite del Viejo Continente. Yo a Van Bommel lo recordaré siempre como el primer mito del 'paraboliquismo' mal interpretado. Hablo de una mala interpretación por dos motivos: por la tendencia a ensalzar todo lo que viene de fuera y porque provocó que su 'etiquetación' fuera revisada por todos tras su paso por España, después de que todos le hayan visto jugar. 



Porque el bueno de Mark fue señalado como uno de los mejores centrocampistas de la Eredivisie tan pronto comenzó a destacar con el equipo de Eindhoven como un centrocampista con visión y buen juego pero al mismo tiempo como un jugador de mucha presencia en los dos ejes del juego gracias a su capacidad física. Qué gran carta de presentación para arribar a la Liga BBVA. Seguramente el corte real de fútbolista no diré que chocaba, pero sí que resaltaba entre los Xavi, Márquez y Deco. Menos elaboración y mucha más verticalidad en una zona en la que el equipo culé trataba de eliminar rivales con pases y no con conducciones. Una única temporda y un resultado decepcionante en líneas generales por no aceptar un rol de rotación ni ganarse con sus minutos un puesto en el once. El que parecía un refuerzo de campanillas se convirtió en un jugador de ida y vuelta que encontró mejor acomodo en equipos con otro estilo menos exigente a nivel visual. 

Y es curioso como tras su salida de España haya sido señalado como un jugador duro. Ojo, que ha tenido episodios donde se ha excedido con la intensidad de su presión (cómo olvidar la final del Mundial 2010 ante España) pero pasó de ser un mediocentro con mucha llegada y buen disparo de media distancia a un 'leñero'. Incluso por aquellos que ya decía conocerle en su primera etapa en Holanda. Qué peligroso es etiquetar. Siempre. Y no sólo en el fútbol. Pero lo peor de todo es que Mark Van Bommel haya querido despedirse 'dando la razón' a quienes el encasillaron como fútbolista duro tras su paso por España: siendo expulsado.

 

Sir Alex Ferguson, antes, durante y hasta.

Mis primeros recuerdos de ver fútbol más allá de la Liga son difusos. Algún partido del Mundial de 1990 seguro. También me asalta algún vago recuerdo de partidos de competición europea pero muy ceñidos a lo que era esto antes de que desde el ordenador pudieras ver casi cualquier torneo que fuera televisado o grabado. Televisión Española (eso de La 1 o La Primera era coloquial) con sus partidos de competición europea era el principal suministro de 'vivos' hasta que algún amigo contrató Canal Plus.

Pero antes de todo aquello recuerdo un partido no se bien por qué, pero fue la visita del Manchester United al Camp Nou en la fase de grupos de la, ya, Champions League de 1994. Todavía no daba muestras de flaqueza el Dream Team de Cruyff y enfrentarse al campeón de la Premier League ya por aquel entonces tenía el cartel que podría tener hoy en día. Era una Champions muy difernte (mejor a mi gusto) de la que vivimos ahora y aquel United también. Aquel United no contó ni con Cantona ni Schmeichel, y sí con un viejo conocido como Mark Hughes mientras que en el banquillo esperaban Scholes, Beckham, Neville o Pilkington, lo mejor de la cosecha del 92.
Pero había un hombre que cumplía su octava temporada en el club y que ya desprendía un carisma magnético: Alex Ferguson. Debió ser la noche en la que le puse una cara al entrenador del Manchester United.
Aquella noche el equipo de Cruyff pasó por encima del entrenado por el escocés y escuché aquello de que 'es que los equipos británicos bajan mucho de nivel cuando salen de las Islas'.



Casi veinte años después no sólo ese cliché ha caído en desuso, sino que Ferguson ha parte de lograr el título de Sir (1999) ha sido protagonista directo de la transformación de lo que era el United antes de su llegada a lo que es hoy en día. Podíamos listar sus grandes aciertos desde la planificación, citar grandes fechas en lo deportivo, perdernos enumerando títulos casi del mismo modo en que se podría hablar de confrontaciones con otros entrenadores o desencuentros con algunos de los mejores jugadores que ha tenido, pero si hay algo que siempre me maravilló de Ferguson es que, hasta hoy, me parece el entrenador que más y mejor ha sabido evolucionar con respecto a los cambios que iba viviendo el fútbol. No existe otra forma de explicar cómo ha sido capaz de estar en la élite durante veintiséis años hasta que se ha anunciado su salida del club.
Navegar en el tan tradicional fútbol inglés partiendo de un 4-4-2 hasta lo que puede ser el United esta temporada, hemos visto variar principalmente su juego en el medio con un doble pivote por detrás de una línea de tres medias puntas o con dos hombres de bandas puro hasta probar con el 4-3-3 en momentos puntuales. Ni qué decir, más recientemente, cómo ha ido reubicando a Wayne Rooney desde la posición de delantero a otras más retrasadas hasta hacer el internacional inglés no sólo un goleador, sino un canalizador de juego.



Alex Ferguson no sólo ha sido un entrenador de números que generan vértigo y de estancia récord en un banquillo, ha sido también un estimulo para el aficionado al que siempre era capaz de sorprender desde sus alineaciones en partidos grandes hasta por lo propuesto por su equipo sobre el césped. Es es el gran legado que le veo dejando.
Thank you Sir Alex.


 

Fútbol emocional

Reconozco que soy un aficionado algo anticuado para algunas cosas. De los que creció con aquello de que el fútbol 'es un estado de ánimo', las dinámicas positivas y negativas o incluso me encanta debatir sobre como los resultados o algún que otro problema no directamente relacionados con el juego puede afectar a los jugadores. Ahora todo eso, creo, se concentra en el 'factor emocional'. Un término que seguro que mejora y limita mejor todos los factores psicológicos que pueden afectar a un futbolista, pero que no me acaba de convencer por lo generalista que suena. 

Y todo esto lo quiero enlazar con la previa a los partidos de vuelta de las semifinales de la Champions. No es extraño que Bayern y Dortmund vuelen a España con ventaja, pero sí que es inesperado que lo hagan con unas rentas tan holgadas ante dos equipos construidos para llegar a Wembley. Parece tras lo visto en la ida, que sólo un partido perfecto, o que roce ese término, por parte de Madrid o Barça unido a que sus rivales confundan el jugar con la ventaja con la sumisión (algo que dudo) ante un equipo con un objetivo. Me parece algo complicado, complicadísimo, de ver pero que mantiene viva la fe de los dos gigantes de nuestra Liga. Hablo de fe porque para llevar a cabo estas remontadas me parece más acertado que la palabra confianza.



Pero resulta que muchas veces la predisposición anímica de los jugadores nace desde el sentir del aficionado, que al fin y al cabo es quien más disfruta y sufre con los resultados del equipo. Desde el final de cada partido estamos asistiendo a un camino por los sentimientos que irán desde la frustración hasta la ansiedad pasando por la decepción o, incluso, por picos de euforia. Quizás para el jugador el abanico de sensaciones no sea tan amplio y uno nunca sabe si eso puede ser positivo o negativo de cara a preparar un partido que hasta que llegue, puede resultar hasta incómodo el disputarlo.
Lo único que me queda claro es que con el paso del tiempo los perfiles de jugadores, entrenadores y la forma de jugar al fútbol puede cambiar, pero la importancia y el trabajo psicológico sigue estando ahí.





Zanetti y Aquiles

Aquiles, ese guerrero griego invencible, inspira la debilidad del más fuerte. Sólo la flecha en su talón, la única parte de su cuerpo carente de su poder semi divino, pudo poner fin a su vida e iniciar su leyenda dentro de La Ilíada. Valor, fuerza y velocidad, las virtudes de uno del más grande de los combatientes dentro de la rica mitología griega. 



En la carrera de Javier Zanetti también han estado presentes el valor, la fuerza y la velocidad en una longeva carrera casi íntegramente desarrollada en Milan donde ha sido enlace y partícipe en los momentos más gloriosos de la historia reciente del Inter aunque haya tenido que vivir temporadas decepcionantes acorde a las expectativas y las inversiones hechas por el equipo. Pero más allá de quienes quieran recordar al 'Pupi' por los títulos que haya levantado, todos lo recordaremos por su entrega y por cómo desafió a su propio cuerpo manteniéndose durante casi veinte años en la élite. 

Esta tarde ha sufrido una grave lesión que le apartará entre seis y nueve meses de los campos. Un periodo de tiempo que, dada su edad, genera dudas a la hora de hablar si podrá volver a jugar a fútbol. Uno quiere pensar que la misma fuerza que le hacía entrenar día a día y ser habitual en las alineaciones de todos los técnicos que han pasado por el banquillo neroazzurro, pero no puede dejar de pensar que si esta lesión pone fin a su carrera, no será el final deseado por todo profesional, pero sí que le pondría un fin acorde a la carrera del mito, el mismo que tuvo Aquiles.



Bayern y su poco oportuno dominio

Durante el día de ayer saltó una de esas 'bombas' que, cierto es, en cualquier tramo de la temporada hacen que a más de uno les pille con el pie cambiado. Resulta que el diario alemán Bild informaba que el Bayern de Munich iba a pagar la cláusula de rescisión para hacerse con los servicios de Mario Götze de cara a la próxima temporada. Sólo un día antes de enfrentarse al Barcelona en las semifinales de la Champions y dos antes de que el actual equipo de Götze haga lo propio ante el Real Madrid.
La maniobra, desde luego, no es nueva. El año pasado el propio club bávaro anunció el acuerdo con Shaqiri unos días antes de enfrentarse al Basilea en Champions y, unos meses más tarde, tras no poder llegar a un acuerdo con el Athletic, pagó la claúsula por Javi Martínez, llevando a cabo la incorporación más cara en los cincuenta años de Bundesliga que se celebran esta temporada.



Estas incorporaciones bien hablan de la salud económica del equipo alemán, pero puede poner de manifiesto dos contradicciones con respecto a lo que, entiendo, pregona el Bayern en pos de una competición justa y equitativa entre los participantes. Porque desde un tiempo a esta parte, el equipo que entrenará Guardiola en unos meses, se hace con los jugadores más destacados de la Bundesliga: en un único paso se refuerza a la par que disminuye el potencial de sus rivales (algo que hace admirable que la Bundesliga tenga una variedad de campeones alta en comparación con otras Ligas en los últimos años).
Desmontó al Bayern Leverkusen subcampeón de todo en 2002 cuando contrató a Ze Roberto y Ballack y dos años después a Lucio. Pero en cada verano desde hace diez años no deja de incorporar a algún jugador destacado dentro de la Bundesliga: Deisler, Rau, Frings, Görlitz, Ismaël, Podolski, Van Buyten, Klose, Altintop, Borowski, Gómez, Olic, Neuer o Mandzukic. Eso sí, no olvida promocionar del mismo modo a jugadores de su cantera tanto en su primer equipo como cediéndolos a equipos de la propia Bundesliga, siendo casos como el de Lahm o más recientemente el de Toni Kroos de los más destacados.

Un modelo que desde aquí puede parecer un acto de monopolizar el talento más cuando desde la cúpula del club se pregona por una competición local fuerte y se critican las 'ayudas externas' que, focalizando en Barça y Madrid, ayudan a competir sin la preocupación inmediata de la financiación.
Lo cierto es que el modelo Bayern presenta éxitos deportivos, promoción de la cantera, desde hace un tiempo un juego vistoso del mismo modo que presenta balances positivos, financiación justa e instalaciones modernas. Ojo al igual que casi todos los grandes de Alemania que lejos de tratar de competir subiendo el nivel de su deuda trabajan bien para generar o encontrar talentos de un modo tan rápido como el que lo pueden 'perder'. El mismo Borussia de Dortmund, no hace mucho en peligro de bancarrota ha tirado de cantera y de buen ojo con las contrataciones. No le ha dolido en lo deportivo perder a Barrios, Kagawa y ahora Götze, encontrando a Lewandowski, Reus y... ¿Leitner?.


Debut de Casemiro con el Real Madrid

La victoria del Madrid sobre el Betis ayer se presentó mediáticamente como un partido trámite para los blancos a la espera de jugarse gran parte de la temporada en unos días, por lo que fue un día para no habituales y para, de inicio, un par de jugadores del filial de diferente perfil: Nacho, defensor que se desempeñó por los dos flancos tras la lesión de Marcelo y Casemiro, el mediocentro brasileño que llegó en enero para reforzar al Castilla y que premiado por su buen rendimiento dispuso de una una oportunidad para jugar con el primer equipo.



Casemiro, al que incluí en los fichajes más destacados del pasado mercado de invierno, era uno de los talentos del Brasileirao del que más habían hablado los expertos como uno de los futbolistas con mejores condiciones de su generación. Después de una progresión interesante en el torneo brasilero, la llegada en forma de cesión a Chamartín (opción de compra de cinco millones para los blancos) sorprendió a más de uno. 
Pero más sorpresa fue que, en una semana en la que se ha hablado en más de una ocasión de un sustituto para Xabi Alonso a la espera de que el tolosarra decida renovar o no por los blancos, el mediocentro brasileño haya asaltado el once del primer equipo.

En honor a la verdad hay que aclarar varios puntos. Uno de ellos es, como decíamos al principio, que el partido era un incómodo trámite (a esto ha llegado la Liga española) y que Mourinho no podía arriesgar con ningún jugador clave de cara al partido en Dortmund.
Tampoco el Betis consiguió que su doble pivote, Beñat - Cañas, tuvieran continuidad en cuanto al dominio de la zona. Un escenario que se presentaba cómodo para el debut de un jugador con buenas referencias, con una buena aclimatación a otro fútbol pero sin testear en el primer nivel.
No fue mal partido de Casemiro en aspectos como en la circulación del balón, donde llamó rápidamente la atención el automatismo de abrir en cambio de orientación a la derecha, o en el posicionamiento, guardando siempre una distancia correcta con Modric cuando su equipo no tenía el balón y conectando bien la línea de cuatro con la zona donde el Real Madrid 'cocina' el último pase.



Pero por contra hubo un par de detalles que no acabaron de gustarme, aunque una vez analizada su actuación con más detenimiento, se comprueba que se debió a un seguimiento casi militar de las órdenes de equipo. Su excesiva horizontalidad tanto en recorrido como en pase aseguran la posesión y corrigen las subidas de los laterales, pero chocan con las referencias 'box to box' que habían dado de sus partidos en Segunda.
Tampoco, algo lógico eso sí, pudo hacer buenos registros en el apartado defensivo. Defensivo si lo entendemos de forma 'activa' robando balones por presión o ganando bolas divididas. Tampoco es un punto decisivo en un equipo con centrales con tan buena capacidad de anticipación, pero sí es un detalle que para sentar jerarquía en un equipo como el Madrid debería mejorar.






Como punto de partida ciertamente Casemiro no desentonó, con partidos y con la progresión que está mostrando puede ser un jugador útil en el primer equipo. Ayer dio su primer paso y recibió buenas críticas por parte del cuerpo técnico. De momento, hay ganas de verle en partidos de mayor tensión que el que disputó ayer.


 
Uno o dos toques © 2013 | Diseñado por Bubble Shooter, en colaboración con Reseller Hosting , Forum Jual Beli y Business Solutions