A salvar del desatre contra el Paderborn

La brillante trayectoria que está llevando en la Champions y el parón en el torneo liguero por la doble jornada de selecciones podían provocar que el partido que el Borussia Dortmund debía disputar contra el Paderborn en el coqueto estadio de estos últimos sirviera como punto de inflexión para los chicos de Klopp y remontar posiciones en la Bundesliga antes del descanso navideño.

Tras el empate a dos final y a la espera de otros resultados, la situación del BVB en Bundesliga deberá esperar algunos días más por lo menos para ver cómo suben posiciones en la tabla, continuando así la errática dinámica y, para más inri, sumando una nueva lesión, la de su hombre clave, Marco Reus, cuando el partido parecía cerrado. A partir de ese crítico momento el Paderborn ha podido respirar y aprovechar los errores defensivos que ha cometido el equipo amarillo. Sólo así ha sido capaz el Paderborn de generar peligro, justo tras algún error grave del Dortmund, dando buena cuenta de la carencia creativa y de lo mal que lo han pasado cuando el BVB ha ejercido una presión alta.



Pero no todo ha sido negativo en este partido para el Dortmund. De hecho de disputarse este partido cien veces, más de noventa lo habría ganado el equipo de la Cuenca del Rhur. El Dortmund ha mostrado fases de una presión inteligente, ha sido bien guiado por la dupla Gundogan - Kehl (muy buenos minutos de este primero) y ha encontrado en la figura de Aubameyang la de un 9 alternativo que se ajusta perfectamente a la idea evolucionada que viene ejecutando Klopp en el equipo.
El perfil de punta de lanza que ha tenido el BVB en estos últimos años han sido Lucas Barrios y Robert Lewandowski, 9 de área con un buen juego asociativo y alto grado de efectividad.

Las llegadas de Immobile y de Ramos podían sugerir un camino similar pero la explosión de Aubameyang como 9 ha dejado buenas muestras para hablar del futuro a corto plazo del juego ofensivo del BVB. Pierre Emerick, con partidos como el de esta tarde, tardará poco en liberarse de la etiqueta de 'velocista'. El gabonés, sin perder su principal característica, se mueve como boya con bastante soltura en el área, pero sale de ella con inteligencia para crear un espacio a llegadores del calibre de Reus, Kagawa o Mkhitaryan. Así llegó el 0-2, cuando su caída a banda derecha creó un espació que atacó Reus y que el propio Aubameyang se encargó de buscar con un pase filtrado.





Ya con el empate a dos en el marcador y con el BVB volcado en un ataque menos elaborado, el juego de área lo compartió con Ramos, que entró por Mkhitaryan para crear más preocupaciones en el área local, y ya con menos espacios para moverse por las necesidades del partido, no desentonó generando en este nuevo escenario 'desmarques más en corto'.
De hecho ha sido en los primeros minutos de partido, con el equipo haciendo una presión muy alta, su rol como 9 ha obtenido la recompesa del gol, llegando entre centrales después del equipo hilara un ataque por banda.




Un partido como el de hoy, como comentábamos, replantea las líneas maestras en el ataque del Dortmund (que generó una buena cantidad de ocasiones). Puede ser intersante el debatir sobre si la figura más ligada al 9 de toda la vida personificada en este equipo con Immobile y Ramos, va a pasar a ser un 'plan B' ante los recursos y pegada que proporciona la dupla Reus - Aubameyang y los espacios que generan para Kagawa y Mkhitaryan.

La revolución silenciosa de Del Bosque

Tras el fracaso de la selección española en el pasado Mundial donde no fue capaz de superar la fase de grupos acudiendo como defensora del título y candidata a dar continuidad a su etapa de triunfos, muchos hablamos de cómo debía encarar el futuro a corto plazo el equipo nacional: ¿debía poner fin Del Bosque a su tramo como seleccionador? ¿Qué jugadores habían llegado al tope y debían dejar paso a nuevas incorporaciones? ¿Se había tornado el equipo predecible y había perdido creatividad?
Una batería de preguntas (más otras que no tenían mucho sentido) que venían a reforzar la terrible exigencia en la que viven los equipos de élite que compiten por llegar hasta el final en cada torneo que juegan.

Meses después de aquel debate, la selección española ya está en marcha en nuevo camino clasificatorio para la próxima Eurocopa, donde también debe trabajar por defender el título. Y, casi sin darnos cuenta, Vicente Del Bosque ha llevado a cabo el tan reclamado relevo generacional. Bien es cierto que varios jugadores han ayudado anunciando su renuncia a la selección como Xabi Alonso o David Villa, también las lesiones de otros hombres que han sido tenidos en cuenta para ganar peso en el once como Javi Martínez o Thiago (más la menos grave de Iniesta). Hasta nombres clave en los últimos éxitos de España como Xavi o Fernando Torres parecen ya intocables ante la situación de perder peso en sus equipos y la irrupción de nuevos talentos en sus posiciones.



Es precisamente en los puestos de estos dos jugadores donde España puede comenzar a plantear una evolución en su juego. No renunciar al dominio a través del balón pero sí ganando en verticalidad y dando peso a jugadores más de área (y eso que no estará Diego Costa) en equilibrio con jugadores que atacan bien el espacio.
En esta renovada selección española aparece como uno de los veteranos en ataque Paco Alcácer. El delantero del Valencia ha 'caído de pie' en esta selección por trabajo, adaptación y acierto, mostrándose como un fantástico delantero de área pero también como una solución para pasadores con sus continuos desmarques.
Perfil parecido el de Álvaro Morata. Algunos ya le espereban para Brasil pero ha sido cuando ha ganado minutos de calidad en la Juve cuando ha continuado la evolución de lo que mostró en la pasada Euro sub21 donde se destapó como un interesante recurso acostado en una banda sin perder gol.
Nolito cómo 'satélite' de un 9 con su creatividad e inteligencia de movimientos junto al perfil de hombres de banda con gol que aportan Pedro y la novedad de Callejón acaban de montar las nuevas balas con las que Del Bosque trabajara un nuevo sistema de ataque que, sobre el papel, debe ofrecer un abanico de posibilidades amplio para resolver cualquier situación ante diferentes rivales.

Más atrás la vuelta de 'Isco' (a quien esperaba en Brasil) en un momento de forma dulcísimo debe significar la evolución del 'posesión + progresión' apoyado en 'Koke' y con la rúbrica de Busquets y Cazorla como jugadores con más recorrido en el equipo español. Pero también gana peso en la convocatoria un llegador como Raúl García, con la posibilidad de jugar hasta de delantero si apareciera la necesidad.

Quizás cuando se están hablando de tantos nuevos nombres desde que comenzaron las convocatorias post mundialistas se centre más en el jugador propiamente dicho y menos de lo que se debería en cómo estos nuevos perfiles puede ir dando pistas de qué tiene en mente Del Bosque para volver a hacer al equipo imprevisible en ataque sin perder el orden replegado y manteniendo una contundencia atrás.

Charlie Austin y 'Kun' Agüero: duelos de 9's

No era cómoda la visita que rendía el Manchester City a Loftus Road. Venía de perder en Champions en casa y de no haber dado buena imagen en sus partidos anteriores. El rendimiento irregular de Toure, la endeblez defensiva... algunos factores que pueden explicar que el equipo no acabe de asentarse en el nivel que se espera a un equipo de sus características.
Y el inicio del partido no ayudó a disipar las dudas con las que acudían los skyblue: errores atrás, pocas conexiones de ataque y problemas para superar la presión que Redknapp planteó de inició.


De entre ese fulgurante inicio del QPR el nombre de Charlie Austin destacó de sobre manera: le anularon (bien) dos goles en apenas un minuto y se encargó de abrir el marcador. Entre esos goles no válidos y el que sí que fue legal dio bastante faena a una dupla de centrales 'preparada' para el cuerpo a cuerpo que requiere Austin como la que forman Mangala y Demichelis.
El perfil de Austin se ajusta perfectamente a un equipo que no cocina en exceso la jugada. Los balones largos o laterales le encuentran como los barcos al faro en la costa y tampoco necesita de mucho para probar al portero rival. Su aportación goleadora hasta la fecha (seis en diez partidos) es el filón al que se agarra el equipo para mantenerse vivos en los partidos y en la Premier.
Claro que, del mismo modo, el equipo pierde un factor asociativo en ataque y debe de hilar fino y ser rápido para que los útiles movimientos de su 9 no finalicen en fuera de juego cuando debe rubricar la jugada.

Con eso le bastó al Queens Park Rangers para amargar durante 20-25 minutos al City. Tras ese gran arranque los de Pellegrini buscaron en largo a la zaga local, una buena solución ante equipos que hagan una presión tan fuerte como la que estaba haciendo el QPR, y Agüero hizo el resto: gran control, algo de fortuna con los rebotes y finalización habitual en un jugador de su clase. 
El argentino fue el delantero de inicio de los citizen y su perfil no guarda mucha similitudes con el de Austin. Con gran capacidad de asociación y muchos recursos técnicos, el balón largo no es sólo para él la opción de habilitar a sus compañeros si no que también puede resolver de forma positiva de donde no pueda haber nada. Un recurso valioso al alcance de cinco o seis equipos en todo el mundo.

Gracias a los dos tantos de Agüero el Manchester City logró rescatar un punto en un partido en el que jamás llegó a encontrarse cómodo y que sirvió para mostrar el perfil de delantero que rinde en un equipo que lucha por mantener la categoría y otro del que se espera que pelee por todo hasta al final.

Pero lo más curioso de este encuentro entre dos perfils de delanteros tan alejados es que justamente hayan tenido una participación tan diferente a la que se podía esperar una vez analizas dónde han tenido más participación, siendo la de Agüero más acotada en el área y la de Austin, como referente en balón largo, más por los costados para la segunda jugada.

Mapa de calor de Charlie Austin a la izquierda; Mapa de calor de 'Kun' Agüero a la derecha

Liverpool, la realidad y el compromiso

'Quince Copas de Europa sobre el terreno de juego' comentó en alguna ocasión el narrador designado para el partido entre el Real Madrid y el Liverpool que se jugó anoche en el Bernabéu. La verdad es que no mentía y por eso el partido, que más allá del historial de ambos equipos en competiciones continentales, reunía a muy buenos jugadores decepcionó en cuanto encontrarnos a una guerra honesta entre dos equipos en busca de un resultado. Los de rojo llegaron con la bandera blanca y los de blanco se limitaron a cumplir su objetivo dejando para otras tardes ese nuevo perfil que busca dominar y anular la respuesta de sus rivales.

Así que como el Real Madrid no nos dio nuevos motivos para seguir hablando de sus nuevos recursos, no paramos a ver al Liverpool, un equipo que celebramos hace unos meses el poder volver a verlo en Champions después de pelear casi hasta el final una Premier que hizo soñar a la afición más fiel y paciente del Viejo Continente, pero que las salidas y llegadas durante el verano, sobre todo en el ataque, han mutado al equipo de Rodgers de tener la agresividad ofensiva para plantar cara a cualquier rival a ser un equipo que viva de la inspiración del atacante o del sacrificio de jugadores más retrasados para cumplir con el gol.
Es innegable que la salida de Luis Suárez debía hacer cambiar la forma de atacar y debíamos aceptar la reducción en el acierto de cara a puerta por lo alto que el uruguayo había dejado el listón. Tampoco el inicio con tanto problema físico de Sturridge ha ayudado a la transición post Suárez en el Liverpool pero un equipo de primer nivel no puede permitirse pasar de encañonar con escopetas a tratar de asustar con tirachinas.
Fijaos en este gráfico de Sky


Ante este panorama ¿podemos justificar la alineación de Rodgers en el Bernabéu? Es altamente impopular decir que el partido entre semana que debía jugar el equipo red ante el Madrid, justo antes de disputar otro ante el Chelsea en casa, y con la inercia de resultados y juego que arrastraba, permitía a Rodgers hacer una gestión de recursos como la que hizo. Y después dando entrada a tres jugadores 'titulares' durante el segundo tiempo con el 1-0, con el partido vivo, pero sin que realmente cambiara demasiado el desempeño entre el respeto y la apatía, en un intento, quizás, de no ser sancionado por no alinear a su mejor equipo disponible (como le exige la Premier y también la UEFA).
Tal vez Rodgers haya sido víctima de una mala planificación de la plantilla para afrontar no sólo los torneos locales sino también para cumplir en la Champions en un grupo donde no era excesivamente exigente pasar a la siguiente ronda.

Pero si amplias el espectro del análisis, se puede observar como Rodgers está tratando de encontrar un sistema que, con los mimbres que tiene, haga del Liverpool un equipo peligroso en ataque (ya habrá tiempo para arreglar lo que le ha quedado atrás).
Hemos visto a lo largo del curso al Liverpool posicionarse con 4-3-3, 4-4-2 o 4-2-3-1 en un intento de traducir su propuesta de posesión en una opción real de hacer daño al rival. A Gerrard posicionándose a diferentes alturas del centro del campo, falsos hombres de banda y el compromiso de que sean quienes sean los laterales, van a darle mucha profundidad al equipo.
El próximo sábado se encontrará ante un Chelsea con la capacidad de quitarle el balón y hacerle daño, pero también, y eso espero, con hacer mucho más daño cediendo esa iniciativa de pelota y hacer daño con un juego menos elaborado y preciso que le está dando muy buenos resultados hasta ahora. El Madrid bien pudo haber servido como piedra de toque (!) para ese partido pero, parece, que un resultado como el 0-3 de Anfield podía haber hecho mucho daño a nivel anímico justo antes de vérselas con el Chelsea.

Así, Rodgers pudo sufrir un desgaste importante de su imagen ayer, pero si quienes tienen que decidir valoran su proyecto y su gestión a largo plazo y se permite asistir en las contrataciones que lleva a cabo (paga mucho por jugadores, digamos que, no de primerísimo nivel) pueden hacer que lo que se vio el año pasado no sea flor de un día y pueda tener una continuidad en las próximas temporadas.



El Madrid domina los dos registros.

Como en cada temporada los encuentros entre Real Madrid y Barcelona, por la concentración de buenos jugadores que se produce y por los sistemas que pueden llegar hasta marcar tendencia a lo largo del Viejo Continente, se convierten durante algunas horas en el partido que todo aficionado, a todos los niveles, planifica para ver. A algunos incluso no les importa el hacerlo en diferido hasta sabiendo el resultado y las polémicas colaterales que éste ha dejado.
No es para menos, quizás desde los últimos seis o siete años además ha cobrado mucho protagonismo el partido en la pizarra, educando al hincha en cuanto a ver cómo los entrenadores detectan los puntos débiles del rival y planean algún automatismo para comenzar desde ahí su ataque.

Las dos partes que formaron el conjunto del partido nos mostraron un montón de detalles desde dos escenarios muy diferentes.
En la primera mitad se pudo ver a un Real Madrid y a un Barcelona que aprovecharon mejor los errores del rival que imponer su estilo o idea para el partido. Entre los de Ancelotti existió una diferencia grande, o cuanto menos más de la permitida, entre sus dos centrales Pepe - Ramos y los dos centrocampistas que iban a actuar por dentro, Kroos y Modric. Una zona clave si te vas a enfrentar a un equipo con Leo Messi, que dejó sus mejores momentos hasta que esa distancia entre rivales se redujo.
Además, con un 4-3-3 muy marcado cuando no tenía el balón, provocaba la acumulación en la zona de influencia de Alves para, como tantas otras veces hemos visto, acumular rivales en ese espacio y buscar rápidamente la banda contraria donde Neymar empezó muy fuerte. También fue un automatismo que Ancelotti detectó y corrigió a la mayor brevedad. El Barça ya se había adelantado y durante la primera media hora de partido supo atacar con acierto y sólo la falta de puntería permitió al Madrid no haber encajado un gol más antes del empate.

Pero el Barça también hizo cosas mal en este primer periodo y con ello dio vías de escape al Madrid para atacarle. Fue la primera vez en mucho tiempo en el que el Madrid pudo discutirle la posesión al Barça y hacerle daño tanto en los ataques estáticos como en los contraataques. Hasta se pudo ver una faceta poco común en el equipo blanco de cierta precipitación en el área ante un Barça que daba muestras de defensas poco sólida.
El penalty que dio paso al empate vino en la enésima intentona del Madrid por hacer daño por el lado de Alves (por cierto, acertado en el pase cuando no insiste en colgar balones al área sin razón). Este ataque obligado por la desventaja sirvió al Barcelona para tener opciones de contragolpear sin tener que preocuparse por reajustar una defensa que no parecía acabar de imponerse a la delantera rival.



Y la segunda parte significó un cambio total en lo visto en el primer tiempo: la igualdad, en lo bueno y lo menos bueno, los intercambios de golpes y la sensación de que el Barça estaba cómodo con menos posesión de la habitual terminó en el momento en el que Pepe aprovechó una buena jugada de pizarra en un córner para poner el 2-1.
A partir del gol que ponía en ventaja a los locales el Barça se descosió, perdió la batalla en el medio (si en este periodo la hubo)y atacó de una forma tan desordenada que permitía al Madrid hacer de cada recuperación una llegada clara al área. El mejor ejemplo fue el 3-1 cuando un córner mal ejecutado acabó en una transición vertiginosa adornada con diferentes errores azulgranas hasta el remate de Benzema.

Con ese resultado en el marcador ya pudimos ver perfiles más familiares si lo comparamos con lo visto en otros encuentros entre estos dos equipos: el Madrid cómodo esperando y feliz por los espacios para poder salir a toda velocidad ante un Barcelona que no era capaz de hilar un ataque en condiciones o desordenar al equipo blanco. Tal fue la falta de ideas que hasta los cambios que hizo Luis Enrique para variar lo que mostraba su equipo no hicieron más que empeorar las posesiones y agilizar las carreras desesperadas hacia atrás, donde una vez más, Mascherano se mostró como un titán en este apartado.

Así, con un resultado tan contundente como justo, el Barça se encuentra con la segunda derrota de la temporada, en su segundo partido importante y con varios jugadores cuestionados a la hora de responder en los partidos de exigencia máxima. Pero no todo fueron malas noticias, el debut de Luis Suárez fue positivo en cuanto a su adaptación al nuevo equipo. Cuando recupere la forma física habrá que estar atentos a su impacto en la Liga.
En el Madrid, como no puede ser posible cuando ganas un partido ante el eterno rival, muchos protagonistas positivos de donde destacan 'Isco' con su participación con y sin balón (de bastante valor esta última) y el refuerzo de que este centro del campo, que casi se puede considerar de cuatro '10' sirve para todo tipo de partidos y en todo tipo de situaciones.

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