BLOG

Haber cambiado a Blanc por Unai Emery junto a la salida de Zlatan Ibrahimovic no ha tenido, de momento, una repercusión sobre el dominio que ejerce el PSG en la Ligue 1: ha disputado un par de partidos que sacó adelante con solvencia y hasta con las lagunas de concentración de épocas anteriores que daban algo de vida a sus rivales.
Eso sí, el balance general del desempeño del equipo durante esos dos partidos ha sido más que bueno:  ha conseguido que sus dos laterales abran el campo en ataque y que 'la nube' que forman los dos mediocentros y los dos zagueros vayan ocupando las zonas por donde el rival trata de aprovechar los espacios de los laterales, equilibrando el retorno de estos.

Sus momentos de ataque son ciertamente finos. Rabiot ocupa el puesto de Verratti en la zona ancha y conecta a las mil maravillas con los tres mediapuntas con los que ha jugado Unai: Di María, Pastore y Lucas Moura. Los tres han empezado el curso en un gran momento de forma y marcan una clara diferencia en el torneo galo.
Además, se puede percibir ya lo que busca el técnico vasco de estos jugadores tan determinantes, mediante sus intercambios de posición y de altura (Pastore) a la hora de participar en los ataques estáticos. Y ha todo esto hay que añadir la llegada de los tres.


Pero tras estos primeros conceptos, llega el primer problema que tendrá que solucionar Unai Emery (y quizás la sombra alargada de Ibrahimovic) y es la efectividad a la hora de finalizar las jugadas.
En el primer partido optó por Ben Arfa como hombre más avanzado y realmente dio mucha continuidad a la circulación en tres cuartos de campo junto a crear momentos de confusión con el consecuente desajuste de marcas entre los centrales del Bastia pero a pesar de las llegadas de segunda línea, no se generaba con la suficiente continuidad para que el dominio del balón en campo contrario cristalizara en una cómoda renta (el partido acabó 0-1).
Este mismo sistema fue el que usó en la Supercopa contra el Olympique de Lyon. El equipo de Genesio contaba con más recursos para atacar al PSG y dio pie a que esa opción de 'falso 9' funcionara a la hora de generar ocasiones (el partido acabó 4-1). Las llegadas de Di María y Pastore más lo que se guisó Ben Arfa fueron más que suficiente como para haber registrado un resultado con más goles (para ambos equipos, todo sea dicho).

Buscando una alternativa el partido del domingo contra el Metz en casa dio paso a la variante de jugar con un 9 referente: Cavani. El punta uruguayo había jugado desplazado a una banda en el curso anterior, víctima del 'Ibrasistema' y reclamaba una oportunidad como punta de lanza. 
El partido de ayer presentó los mismo patrones que los anteriores y que hemos comentado al inicio con la variante de que Cavani tuvo oportunidades de sobra como para haberse ido a casa con varios goles y no con silbidos por parte de su público. El sistema y la línea de tres mediapuntas funcionó y sólo su ansiedad para buscar el espacio y el remate, frenaba el caudal ofensivo de los parisinos. 
La continuidad de este esquema deberá dictar si lo de ayer fue una mala noche o si el 4-2-3-1 no es el sistema con el que explotar sus cualidades como goleador en el equipo que busca Emery.


Queda la opción Jesé. El delantero canario ha llegado con vitola de estrella pero que sólo ha disputado poco menos de media hora en el primer partido liguero. Sus minutos le dejaron más cerca de lo que ofrecía Ben Arfa que a los registros de juego de Cavani, en cuanto a que su participación es más activa en las inmediaciones del área que dentro de ella, pero sí que tiene más recursos y más gol que el ex del Niza. Desde luego se presentó como un punto intermedio entre los dos perfiles y seguro que tendrá más peso a poco que se adapte al equipo.

Como en campañas anteriores, parece que tendrá opciones durante la Ligue 1 de acabar de encontrar el jugador (o jugadores si cambiare de dibujo) que se ajuste mejor a lo que busca Emery de este PSG a la hora de equilibrar la participación en el juego del equipo y la eficacia de cara a puerta, siempre y cuando no lleguen más jugadores. 
Y, quién sabe, si cuando tenga ese primer problema solucionado el siguiente sea mantener contentos a todos sus centrocampistas una vez recuperado Verratti y a la espera de la entrada en rutina de Krychowiak, uno de los fichajes de campanillas del equipo este verano.
No había tenido oportunidad de ver al Bayern de Munich bajo la dirección de Carlo Ancelotti así la Supercopa contra el BVB de Tuchel se presentó anoche como una inmejorable ocasión de tener la primera toma de contacto con el nuevo proyecto bávaro en busca de la conquista del Viejo Continente.
Un par de retoques en forma de fichajes para el primer equipo que, parecía que no pero, mejorarán los recursos del primer equipo pero sobretodo un cambio de libreto que se presenta como uno de los puntos de interés entre los principales equipos europeos.


Ganó el Bayern 0-2 con goles de Vidal y Müler en el segundo tiempo, periodo en el que sí que pudo plantear y elaborar con éxito un plan de juego que potenció las virtudes de sus atacantes y que encontró en un BVB necesitado del gol un rival perfecto para llevarlo a cabo.
Porque el equipo local apretó mucho al Bayern en su propio campo y le hacía realmente daño tan pronto recuperaba el balón. Ni tan siquiera buscó esperar al equipo de Ancelotti mientras acumulaba hombres arriba, confiando en que el equipo continuaría optando por la salida en corto como en la etapa anterior.

En ese apartado la figura de Manuel Neuer es crucial en el juego de los bávaros y lo fue, pero mucho más con las manos (!) siendo el futbolista más destacado del Bayern manteniéndolo vivo con buenas paradas durante los mejores momentos de ataque del Dortmund.

Pero más allá de hacer una crónica de lo visto ayer, es menester presentar alguna línea maestra de lo que quiere Ancelotti para su Bayern. Línea de cuatro atrás, Lahm y Alaba volviendo a ella y Hummels mejorando la salida del balón por ese sector y Javi Martínez en el puesto teórico de Boateng.
Alonso ejerciendo como pivote escudado por Vidal y Thiago  un llegador una lanzadera para los hombres de ataque. En esta zona el Bayern tiene muchas alternativas con la llegada de Renato Sanches o la reubicación de Martinez o Kimmich. Cuando no tuvo balón, Muller y Ribery flanquearon las bandas, esto alternaba el 4-3-3 teórico con un 4-1-4-1 o incluso 4-4-2 cuando no tuvo el balón.
Es en la zona de los extremos donde queda por ver en que estado se encuentran Ribery (algo gris ayer) y Robben por dar el relevo definitivo a Douglas Costa y a Coman, que formaron parte del equipo en el segundo tiempo cuando mejoró sus prestaciones ofensivas como equipo reactivo.
Y cerró el equipo Lewandowski, que ya se muestra como un 9 mucho más completo que cuando arribó a Munich, algo más allá del gol.


Pero sin lugar a dudas las estadísticas dejaron entrever, teniendo en cuenta al rival por supuesto, que este Bayern ha tomado otro rumbo, habiendo tenido menos posesión y habiendo tenido muchas menos ocasiones que el oponente. Está claro que ante rivales con menos recursos o menos agresivos en la presión a esas alturas podrán y deberán ser dominadores con balón y en campo contrario, pero queda claro que añade esa faceta a su repertorio de juego, algo que le penalizó mucho en las últimas semifinales de la Champions ante equipos contra los que no pudo ofrecer una contrarréplica a unos planteamientos que les cerró las vías de ataque.


Comentaba Pep Guardiola en los días previos al arranque del curso en Inglaterra que era tolerable que el equipo no jugase bien, pero no que se hiciese sin alma. Bien sabía que lo que pueda faltar por acoplar al equipo lo podía ganar con las ganas de un grupo de jugadores en agradar al nuevo entrenador y a los aficionados ansiosos de ver en competición a uno de los proyectos más ilusionantes en el concierto europeo.



Y la verdad es que en este estreno ante el Sunderland de David Moyes se ha notado lo bien que tenía calibrado el técnico catalán a su equipo en lo futbolístico y lo anímico.
Dejó durante algo más de veinte minutos los trazos maestros de lo que busca Guardiola, nada que no esperáramos todo sea dicho, como lo es la posesión de la pelota en campo contrario y la rápida recuperación del balón en cuanto lo pierde. El gol tempranero de Agüero de penalty y el control de la pelota casi abusivo sirvió al equipo para adormecer su tensión competitiva y permitir que con muy poco el Sumderland se mantuviera vivo en el partido hasta el punto de empatarlo a falta de veinte minutos.
Los cambios reorganizaron la forma de atacar del City y les permitió encontrar nuevas vías de ataque a pesar de que fuera con un autogol con lo que se llevaron los primeros puntos de la temporada a falta de pocos minutos para el final.
Un final tan agónico que no se correspondió a la diferencia de propuestas de ambos equipos. Detallamos que nos enseñó Guardiola en su estreno en la Premier.

El primer punto que debemos destacar fue la elección de Caballero para ser el portero titular. La habilidad de Hart, hasta ahora titular con los citizen, no debe ser tomado como un voto de confianza hacia el argentino sino una plena desconfianza en la habilidad con los pies del internacional inglés.
Un jugador desubicado como Kolarov de central junto al debutante Stones las notas más destacables en el once. A partir de ahí, es escribir de ubicaciones y primeros automatimos. Sobre el papel el City debía disponerse sobre el terreno de juego con un 4-1-4-1 pero desde el minuto uno pudimos detectar un dibujo para nada rígido y que poco tenía que ver con la teoría (como nos pasa siempre con Guardiola).
Sagna y Clichy partían como laterales pero cuando el City tenía el balón, es decir, casi todo el tiempo, actuaban como interiores. Fernandinho alternaba entre estos laterales-interiores y los centrales para crear los triángulos habituales en el juego de posición. Una disposición que creaba una primera línea de pases fluida y que, este debe ser el motivo principal, le resguardaba de estar demasiado expuesto a las contras en caso de pérdidas.
Por delante cuatro jugadores de movilidad y buen trato de balón como De Bruyne y Silva por dentro con Nolito y Sterling abriendo el campo, aunque con clara tendencia a centrarse mucho más y juntarse con Agüero.

captura de Rodrigo Zacheo @r_zacheo

Con este dibujo y la tenencia del balón le bastó al City para controlar un partido que fue de más a menos por la poca oposición del Sunderland que le bastante con mantenerse vivo viendo el principal problema que tenían los locales: a penas creaban ocasiones de gol. 
Tras el empate Guardiola, intervencionista como es, optó por una obertura real del campo con la entrada de Navas y la reubicación de Sterling en la izquierda. El de Los Palacios percutió y buscó linea de fondo (provocó el definitivo 2-1 con un centro) y Sterling en la izquierda conducía más rompiendo la sucesión de pases que parecía tener controlada el equipo de Moyes y desbordó a Love con facilidad.
Este cambio creó un nuevo escenario ante el cual el Sunderland no supo reconstruirse a tiempo.

Tal y como insinuó Guardiola en la previa, queda mucho por trabajar aún en el City para que se llegue a ver lo que tiene en mente su nuevo entrenador, pero sí que ha dejado entrever que sabe al ritmo al que se juega en Inglaterra y que ha trabajado para no ser un equipo que se exponga demasiado tras la pérdida. En este aspecto el trabajo de hoy es de notable, pero donde necesita mejorar es en el ritmo de circulación y en generar situaciones donde explote la profundidad de sus hombres de banda y su excelente ataque al espacio. Hoy quizás no era el día ni el rival para encontrar esto. Seguiremos atentos.

Hay algo que no me acaba de gustar del calendario sudamericano, eso de sufrir un parón cuando casi finaliza la Libertadores por torneos de selecciones en verano y normalmente sufrir los mordiscos de equipos europeos en el mercado estival del Viejo Continente me parece un motivo que desvirtúa el torneo de una forma determinante. O no siempre.

Atlético Nacional se ha hecho con la Libertadores por segunda vez en su historia después de batir en la final a doble partido a la revelación del torneo, Independiente del Valle. Y lo ha hecho sabiendo que no podrá contar con dos de los jugadores de mayor contribución con el que ha sido campeón desplegando el mejor juego del Cono Sur. Marlos Moreno y Davinson Sánchez viajarán a Europa en unos días; Ibarbo no llegó ha las rondas finales y queda por ver qué jugadores han despertado el interés de equipos con potencial económico suficiente como para ofrecerles progresar su carrera lejos del proyecto que podría acabar tomando forma en Nacional.


Siempre cuesta rearmar a un equipo en un escenario así, hasta cuando algún equipo europeo fuera de la jet-set logra juntar a una buena camada de jugadores. Pero Nacional parece haber dado en el clavo con Miguel Borja. 
Su impacto en el equipo ha sido súbito: cinco goles en cuatro partidos para rematar a Sao Paolo en semifinales y otro en la vuelta de la final han ayudado de forma casi tangible a que su nuevo equipo rubrique una temporada de ensueño.
En poco más de un mes ha parecido asentar todas las virtudes que le han llevado a 'vivir' muy rápido (sólo 23 años y ya un paso por Europa) una carrera profesional más que prometedora.

De momento, en sólo cuatro partidos ya ha entrado en la historia de Atlético Nacional y quién sabe si a su alrededor Reinaldo Rueda es capaz de dar continuidad al estilo que desde 2014 muestra con los verdiblancos.
Porque si Borja ha caído de pie, el veterano entrenador que apartó los banquillos de selecciones (donde ya dio buena muestra de su hoja de ruta) para hacerse cargo del histórico del futbol cafetero con un resultado a corto plazo inmejorable de la mano de un juego más que atractivo para el gran público.
Dos piezas ilusionantes para el futuro a medio plazo y que serán un gran atractivo para el próximo Mundial de Clubes.

La contratación de André Gomes por el Barcelona ha sido uno de los fichajes más llamativos de lo que llevamos de verano. No por que el ex del Valencia no tenga condiciones suficientes como para poder tener minutos de calidad en la exigencia máxima que presenta siempre el cuadro culé pero sí porque, a priori, la línea del centro del campo parecía la más cubierta para afrontar con garantías la temporada y, sobre todo, porque parecía que podían haber otros equipos capaces de mejorar la oferta con la que el equipo catalán se ha hecho con el internacional portugués.



Esta incorporación debe suponer un cambio de roles casi definitivos para dos jugadores, Aleix Vidal y Sergi Roberto, hacia el lateral derecho. Lo de Aleix ya parecía definitivo tras la salida de Dani Alves, pero la opción de 'perder' a Roberto para la zona de medios sí que parece una apuesta clara hacia un cambio de guión en favor de un fútbol más cómodo para Luis Enrique. Se dio el primer paso con otra contratación sorprendente como la de Arda Turan y se apuntala con la llegada de André Gomes: proponer un fútbol más vertiginoso en conducción y pase directo.

Tanto el turco como el luso tienen condiciones técnicas sobradas para asimilar y ejecutar el juego de posición que tantos éxitos ha traído a los azulgrana en los últimos tiempos, pero sí han brillado por algo es por ser 'lanzaderas' en sistemas de juego de mucha menos elaboración. Ambos tienen en el control del balón y en la conducción sus principales virtudes, algo que de un tiempo a esta parte sólo Andrés Iniesta presentaba en el once como toque diferencial al 'posesión + progresión'.
¿Busca Luis Enrique tener perfiles similares al de su mejor centrocampista para que no sea primordial que lo juegue todo? ¿O acaso dirige al Barcelona hacia la confirmación de un juego con menos pases  y donde el balón llega más rápido al área rival?

Esta segunda opción expondría menos al equipo y generaría más espacios donde su tridente de ataque sería más letal si cabe (aunque para qué tocar lo que ha funcionado tan bien hasta ahora, podríamos pensar también).
Lo que está claro es que los diferentes perfiles con los que cuenta ahora el equipo permiten redibujar escenarios cuando los partidos se compliquen o presentar nuevas líneas de juego en el caso de tener que lidiar con bajas o rivales que han demostrado no ser tan débiles ante el juego de posición del Barça.
Y otro detalle que se está teniendo muy en cuenta es el del rejuvenecer al equipo. Ninguna de las cuatro incorporaciones que ha hecho el equipo supera los 23 años. Cierto es que tampoco ninguno viene con posibilidades reales de ser titulares desde el primer día, por lo que la línea que sigue la dirección deportiva es la de ampliar la plantilla con jugadores jóvenes que puedan adaptarse a un modelo de juego concreto sin perder la opción de presentar nuevos registros.

Ahora queda por ver cuántos minutos de calidad encuentra André Gomes (y Arda Turan si continua) para poder ir descifrando las respuestas a las preguntas que plantea su llegada en cuanto al impacto en el juego del equipo culé.

Se nos va la Eurocopa de Francia con la final que disputarán en unas horas la anfitriona y Portugal. Ha sido una Eurocopa divertida, en donde la ampliación de equipos participantes en la fase final lejos de 'igualar por bajo' los partidos ha servido para reforzar la idea de que así, realmente, se tornan más competitivas selecciones con menos recursos y tradición. Un éxito que acompaña algo similar visto en la Champions después de algunas de las reformas llevadas a cabo bajo el mandato de Platini en la UEFA (lo siento, tenía que contar esto en la previa).

Es de recibo decir también que ha sido una Eurocopa un tanto extraña en cuanto al rendimiento de jugadores de los que esperábamos mucho más, que nos han dejado muestras de lo que esperábamos de ellos más allá de momentos puntuales. Pogba, Müller, Busquets... tenía grandes expectativas con sus rendimientos en un torneo 'de transición' por diferentes motivos en sus equipos nacionales. Sin embargo, como pasa siempre, nuevos nombres se erigen como grandes triunfadores en la competición como el húngaro Nagy, el polaco Glik, el islandés Bjarnasson o el irlandés Hendrick.



Fiel a la tradición de otros grandes torneo en este blog, he querido armar mi once del torneo antes de que se dispute la final, para evitar que el ganador final condicione lo que he visto del torneo (entiendo que se pueda ver como una condicionante injusto, pero ya sabéis que esto está lejos de ser un mejor once absoluto y sí uno basado en mis preferencias tal y como veo el fútbol). Vamos allá.

Manuel Neuer (Alemania)
El mejor portero del mundo en la actualidad ha mantenido su nivel en la Eurocopa con 'buenas manos' en partidos poco exigentes en cuanto a volumen de trabajo y con su importante aportación en la construcción del fútbol de ataque de su equipo desde atrás.

Joshua Kimmich (Alemania)
El 'hombre para todo' de Löw ha actuado como teórico lateral derecho en buena parte de la Euro. No da la profundidad que sí da un lateral puro (un problema para el equipo en este torneo por su flanco) pero ha sido correcto en defensa y una gran solución para crear superioridades en posesión de balón.

Leo Bonucci (Italia)
Realmente cualquiera de los tres centrales de Italia podría figurar en este puesto, ya que han hecho un torneo de altísimo nivel, pero creo que Bonucci ha sido el que ha tenido un impacto en el juego y hasta con gol.

Pepe (Portugal)
Ha entendido a la perfección las alturas a las que debía defender el equipo ante rivales que en teoría les iban a complicar los partidos y ha estado perfecto en anticipación y juego aéreo. Concentrado es un central de élite.

Raphael Guerreiro (Portugal)
Una de las sorpresas del torneo. Lateral profundo, de esos que casi aporta más atacando que defendiendo (y eso que esto último no lo ha hecho nada mal). Capacidad para desbordar y correcto técnicamente. Un descubrimiento.

Toni Kroos (Alemania)
Altísimos porcentajes de pases acertados dentro de altísimos porcentajes de posesión de su equipo. Clave esta efectividad dentro del estilo de juego del equipo. Y todo esto tanto como primer centrocampista como descolgándose al compás de la posición del balón. Magistral.

Joe Allen (Gales)
Sin ser un prodigio técnico y muy bien escudado por Ramsey, ha dado sentido a las posesiones de Gales tratando de simplificar y dar velocidad cuando veía la oportunidad y el espacio. Un gran secundario en los mejores momentos de su equipo.

Renato Sanches (Portugal)
Estaba llamado a ser uno de los mejores jugadores jóvenes del torneo y ha cumplido. Entrando desde el banquillo hasta asentarse como clave en el medio ha sido un despliegue de 'morder' en el medio y de acudir como segunda línea con mucho criterio y peligro.

Antoine Griezmann (Francia)
Ha ido de menos, a más y 'mucho más' en el torneo. Como goleador y como solución a los atascos del equipo atacando. Finísimo de forma y con un amplio repertorio técnico para finalizar se debería llevar el premio al mejor jugador del torneo.

Gareth Bale (Gales)
Había una sospecha de que su nivel condicionaría las posibilidades de Gales de hacer algo en esta Eurocopa y llegar a semifinales bien confirma esa sospecha. Pero ya no cómo goleador como sucedió en la clasificación, también como canalizador del juego de ataque y sin problema para bajar a dar continuidad a posesiones y ayudar a defender.

Dimitri Payet (Francia)
Desborde, visión, gol. Ha aprovechado la ausencia de Benzema para encontrar su espacio y a partir de ahí ha sido decisivo cuando el equipo peor estuvo. Por dentro, arrancando desde la izquierda y conectando a la perfección con todo el que aparecía por su zona de influencia.

Quedan pocas horas para que arranque la gran fiesta del fútbol europeo, la fase final de la Eurocopa cerrará el curso futbolístico y el debut de la anfitriona centrará la atención dadas las expectativas generadas entorno a Les Bleus y sus opciones, fundamentadas, de alzarse con el trofeo.
La excelente generación de jugadores que ha juntado Deschamps y el hecho de jugar en casa, recuerda mucho a los escenarios que se presentaron en 1984 y en 1998, los capítulos más gloriosos (junto a la Euro de 2000) de la historia del fútbol galo.

Equipos multiculturales, sobre todo los dos últimos que campeonaron, que fueron puestos como ejemplos de concordia y de inclusión a través del deporte que han dado paso a episodios más desagradables como los vividos en Sudáfrica 2010 con el conato de motín a bordo o más recientemente el affaire entre Valbuena y Benzema que le ha costado el puesto a este último, como si Francia se viera lo suficientemente confiada para prescindir del delantero más completo que fuera a tomar parte en el torneo por asuntos ajenos a lo meramente futbolístico.
Las bajas de jóvenes llamados a dar un paso adelante en este torneo como Laporte o Zouma junto a veteranos ilustres que debían hacer un último servicio a la patria como Makelele (qué rol tan útil le había encontrado Deschamps en los últimos partidos antes de su lesión) han sido pequeños baches en su camino, pero que sus sustitutos tomarán como la oportunidad de sus carreras.


Francia es candidata, pero algo menos que hace unas semanas. Esto abre mucho el torneo para selecciones con tantos recursos como la local, pero que se habían mostrado irregulares hasta esta altura de torneo como Alemania o España. Hasta anima a incluir a equipos con más acotación de nombres, pero igual de resolutivos como Inglaterra o Portugal.

Como habréis advertido, todo alrededor de Francia en esta Eurocopa me genera sensaciones encontradas: los meses sin jugar con tensión competitiva contra la ventaja de poder usar fechas oficiales para asentar el sistema; las bajas por lesión por la aparición de jugadores 'inesperados'; la ansiedad por tener que demostrar en casa ante la ambición de un grupo liderados por un Pogba que llega fino...
Y ver cómo Deschamps dirige lo futbolístico y gestiona lo anímico. Ya lo vivió hace casi veinte años y no se puede decir que aquella experiencia fuera mala.

Pero ¿qué detalles futbolísticos tiene esta Francia? Uno de los más llamativos era la alineación de Malelele con los centrales para dar una salida aseada con cuatro receptores (laterales más dos centrocampistas). La lesión del jugador del OM da paso a Kanté, con la misma capacidad de corregir y tapar, pero del que hay que estar pendiente de si se encargará de esa faena o recaerá sobre Cabaye (o Sissoko) o si se alternaría entre Matuidi o Pogba. Encomendar a un interior esa faena restaría a Francia la llegada o la ocasional rotura de líneas que provocan con su conducción. Incluso restarían espacio de maniobra a Payet si decide participar más por dentro.
También es menester remarcar que sin Benzema, la figura del 9 es clara, sin las alternativas que daba el jugador del Madrid como 10 ocasional. Y bien que le ha gustado a Deschamps la idea contando con Gignac como recambio: rematadores de área, que fijen defensas rivales para habilitar a los compañeros que aparezcan.

Todo parece ya asentado en Francia, sólo nos queda ver sus caras en el estreno al escuchar La Marsellesa.


 
Pocas veces hemos podido ver una sombra tan alargada como la de Alex Ferguson en el deporte profesional de élite. La longeva y exitosa etapa del escocés al frente de uno, si no el que más, clubes más famosos del mundo dejó un nivel de exigencia que fue demasiado para un técnico que llegaba preparado y con ambición como David Moyes así como después para un perfil tan diferente como el de Louis Van Gaal. Ninguno de los dos consiguió encontrar un equilibrio entre propuesta, puesta en escena y resultados a pesar de contar con crédito entre aficionados y dirección así como con recursos económicos suficientes como para llevar a cabo cualquier pequeña revolución que acercase al equipo a lo que buscaban para lograr el éxito. 



La oficialidad de la llegada de José Mourinho al banquillo de Old Trafford añade un nuevo registro (será el cuarto entrenador -como mínimo, si la cosa va medio bien- en cuatro años tras la salida de Ferguson) al rol de entrenador en el United. Dijo Ed Woodward que 'es el mejor entrenador de fútbol en la actualidad' durante su presentación y razón no le falta, aunque, siendo francos, podría haber añadido el estado de 'disponible' a esa sentencia. Porque después de una temporada muy discreta (clasificación para Europa League y FA Cup) el proyecto Van Gaal no parecía tomar el camino hacia la recuperación del dominio en el fútbol inglés y era necesario apostar por ese perfil de entrenador: ambicioso, experimentado y, sin lugar a dudas, uno de los mejores estrategas que hay (y ha habido) en el fútbol moderno.

El caldo de cultivo en forma de jóvenes jugadores que ha dejado el entrenador neerlandés al que fuera su compañero en Barcelona para trabajar con ellos: Martial, Rashford, Lingard, Pereira... y hasta Depay (sí, amigos, yo creo que tiene potencial para brillar en el United de forma regular). Unido a que el fútbol Premier sea el que mejor se ajusta a la concepción del fútbol que tiene el entrenador portugués y a que, sin lugar a dudas, dispondrá de dinero para ir a por los jugadores que piense necesarios para potenciar al equipo, presenta, por tercer año consecutivo, al United como uno de los puntos de interés para el próximo curso.
Sin olvidar jugadores ya asentados en la élite como De Gea (si no se marcha), Rooney, Mata o, en un segundo nivel, el barómetro que es Carrick.

Pero seguramente lo que desde ayer ya se puede celebrar es el reencuentro entre Mourinho y Guardiola. Ya no sólo en el mismo torneo, sino que en la misma ciudad. Las cabezas pensantes de los mejores duelos futbolísticos (si quitamos todo el envoltorio mediático) que hemos vivido en este Siglo volverán a competir entre sí, donde esta vez el técnico catalán será el 'novato' en cuanto a no conocer en primera persona la naturaleza del fútbol británico ante el entrenador extranjero que mejor se ha adaptado a ella.

Sólo hay un punto en la trayectoria de Mourinho que me crea una duda ante la que me puede más el ansia de aclarar que el poder de razonar si puede ser verdad ¿Es José Mourinho un entrenador con el que el United pueda pensar a largo plazo (si es realmente lo que busca -le han firmado hasta 2020-)? Sus etapas tras salir de Porto han sido cortas, intensas y hasta conflictivas con entornos ajenos y propios ¿Construirá un United competitivo y ganador de una forma tan rápida como estable en el tiempo? Uno de los secretos de Ferguson fue saber acotar las estancias en el equipo de los jugadores que no iban a sumar, por el motivo que fuera, algo que Mourinho puede hacer, pero hasta ahora sus formas siempre han dotado de un tinte bélico este tipo de decisiones, acelerando la erosión de los grupos con los que ha trabajado, marcando una línea muy clara entre sus afines y los desafectos en el vestuario.

Sea como fuere, creo que todos estamos esperando ya a ver cómo configura a la plantilla con la que quiere trabajar y qué tipo de idea tiene para, una vez más, uno de los retos más importantes de su carrera.

 
La carrera de Guardiola como entrenador, por el impacto absoluto sin experiencia en la élite y por el ideario con el que ha ido trabajando, siempre tendrá su hueco en esta moribunda bitácora futbolera. Ha costado encontrar un pequeño hueco para dejar algunas impresiones sobre el anuncio de hace unos días de su próxima incorporación al Manchester City.


Es cierto que tampoco acudirá a la llamada de un equipo fuera de la élite y sin recursos, hasta lo hace a una institución que prácticamente le ofrecerá ilimitadas posibilidades de cumplir sus peticiones (en forma de fichajes) y en donde encima, parte de la gente que valorará su labor (a nivel interno) ya es gente con la que ha trabajado y con la que tiene una buena relación personal también.
Así, en este nuevo escenario, su reto deportivo, que es lo que realmente busca siempre el entrenador catalán, no debería tener distracciones externas.

Siguiendo con el capítulo de puntos que 'allanan' la llegada a un nuevo trabajo, no hay que dejar de tener en cuenta la faena de asimilación que ha llevado a cabo Manuel Pellegrini, un entrenador con quien tiene muchos puntos en común: quiere balón y que esas posesiones sean en campo contrario. A partir de ahí ya comienzan diferencias en las diferentes velocidades con la pelota y en cómo se mueve el equipo cuando lo pierde sin finalizar la jugada. Por pedir, hasta ha llevado ya algún título para el lado celeste de Manchester.
Pero lo que más interés genera es ver qué planes tiene Guardiola para con dos de los jugadores top5 de la Premier (Agüero y Silva) y dos que están llamados a serlo en no mucho tiempo (De Bruyne y Sterling).

Y es que si algo nos dejó rápidamente la vida como entrenador de Guardiola después de Barcelona es que no es hombre de libreta poco flexible. Había quien esperaba que Ribery o Robben 'heredaran' un rol de falso 9 con el que dio la pincelada maestra a su Barcelona, como si el rescate de esa posición se hubiera transformado en su marca personal como preparador, sin embargo, captando las necesidades del equipo y virtudes de los jugadores disponibles, su primer gran cambio de posición fue la de adelantar a Lahm al centro del campo aprovechando su lectura táctica.
Yo no sé vosotros, pero espero alguna maniobra de este tipo en el City, y no sólo de manera puntual, si no detectando algún valor positivo que a Pellegrini se le haya pasado por alto o que simplemente, no haya tenido necesidad de probar ante la posibilidades que le ha ofrecido siempre la plantilla citizen.

A partir de ahí, algo que no me disgusta pero sí que creo que puede distraer a la hora de tratar de imaginar qué tiene pensado el de Santpedor para esta nueva aventura, es tener que leer sobre peticiones de jugadores que hubiera hecho Guardiola al City para contar ya con los jugadores que creyera necesarios para este nuevo proyecto: Laporte, Gundogan, Messi (!), Marcelo...

Ya queda menos para comenzar a saber cómo será esta nueva etapa de Pep en un torneo con el que tantas veces se le ha relacionado.


 
Tras la sonada derrota intersemanal, la visita de Las Palmas a Barcelona se presentaba como un escenario con muchos ingredientes para que el equipo revirtiera la imagen vista en Balaídos y volviera a sumar de tres ante un rival que con una propuesta que busca protagonismo con balón y en campo contrario (siempre que pueda). El equipo de Luis Enrique cumplió con lo esperado, ganando 2-0 y no pasando muchos apuros atrás, algo que ha evidenciado en este inicio de curso. 

Pero la noticia del partido fue la lesión de Leo Messi. El argentino se retiró antes de los diez minutos del terreno de juego tras sufrir un fuerte esguince en su rodilla izquierda que, por lo que dicen, le mantendrá en el dique seco algo más de un mes. Desde ese minuto no sólo el público del Camp Nou sino que también su propio equipo entró en un estado de calma tensa a la espera de saber el alcance de la lesión de su líder y que, a su manera, imprime un carácter competitivo al equipo que hace marcar la diferencia.



A la espera de volver a ver al 10 culé de vuelta a la acción (¿para el partido contra el Madrid?) se abre en Can Barça un debate más que interesante sobre cómo reestructurá Luis Enrique el sistema de ataque azulgrana en donde Messi es la piedra angular y tantos movimientos están orquestados para crear espacios y situaciones ventajosas para que Leo obre con la menor cantidad de rivales a su alrededor. Basándonos en lo visto ante Las Palmas, no cabe duda de que la forma de atacar del Barça deberá cambiar aunque bien es cierto que el equipo introdujo ya de inicio algunas variantes que dieron buen rendimiento al equipo, como la ya 'habitual' de Sergi Roberto ocupando el carril derecho (el mejor del partid) y la posición de interior de Busquets, cambiando una salida limpia de balón por la posibilidad de robar el balón más cerca del área del rival.

Hoy Suárez cayó mucho a banda derecha buscando asociaciones con Munir, sustituto hoy de Messi y que cuajó un partido bueno participando en ambos goles, y con Sergi Roberto. Ese movimiento generaba un espacio que ni Rakitic ni Busquets, para mí, atacaron lo suficiente (Busquets lo hizo con claridad en la jugada del segundo tanto) y Neymar parecía algo desorientado sin la 'luz de faro' de su socio Messi. El brasileño, quien hoy hubiera debido demostrar su peso en el equipo tuvo participaciones fugaces, sin ocupar la zona libre que creaba Suárez pero tampoco sin ofrecer profundidad o desborde por esa zona. Tampoco Adriano ayudó mucho.

A partir de ahí, ¿qué puede probar el Barça hasta la vuelta de Leo? Tirando de casos similares, en donde no fueran las rotaciones las causantes de la 'rotura' del tridente culé, el de la sanción inicial de Suárez no supuso un cambio estructural del ataque culé, sólo de nombres. Suárez es un 9 hiperactivo que no permite una salida limpia de primeras al rival, pero no es Messi.
Sin Messi el Barcelona puede contar con una primera línea de presión, sí, pero pierde la conducción del argentino, su visión para las incorporaciones desde el flanco izquierdo y un buen puñado de goles. Así, resumiendo. Algo quizás más intangible es el poder de atracción de rivales, que facilita la ubicación no ya sólo del destinatario del paso, sino también al famoso 'tercer hombre' u 'hombre libre' en el juego de posición azulgrana.
Y luego en el apartado de lo mitológico, el 'temor deportivo' que siembra la figura de Messi ante sus rivales.



Si la opción de 'hombre por hombre' no convence a Luis Enrique, podemos asistir a un cambio entre el plan A y el B, donde el Barça pueda jugar muchos más minutos con un 4-1-4-1 tratando de asumir el impacto de la no participación de Messi creando superioridades + llegadas en la zona en la que elabora el 75% de su juego. Contar con cuatro centrales naturales puede liberar a Mascherano de su posición en el centro del campo como ocurrió hoy.
Claro que con Daniel Alves y su rol de interior defensivo el equipo podría mantener esas opciones de superioridad y mantener los automatismos que adquirió con Rakitic, algo que le falta aún a Sergi Roberto, que se puede antojar como una opción más local ante rivales que pudieran presentarse con una actitud más expectante en el Camp Nou.

Si el cuerpo técnico pudiere debatir entre un 4-3-3 y el 4-1-4-1, qué cantidad de debate crearía que se optare por un 4-2-3-1. Una opción posible por piezas pero complicada por la importancia de la asimetría vital para crear desajustes en las defensa rivales.

Vivir sin Leo Messi, algo que no hacía el Barça desde hace más o menos un par de años, en un tramo tan crítico de la temporada con la Champions recién estrenada y con una Liga en donde todavía no se han despegado los favoritos.