Jugadores españoles en la Serie A

por | 22:07:00
Táctica, físico, defensas... términos con los que uno ha ido siendo adoctrinado cuando le han hablado de la Serie A pero que ha medida que maduras y vas viendo más y más partidos del Calcio te encargas de matizar y de descubri que en el exigente fútbol italiano también hay sitio para un talento especial, cercano a la pureza del juego pero acompañado también de una personalidad muy especial, creando en Italia un ecosistema futbolístico único en el mundo.

En medio de todo esto, el futbolista español, quien durante décadas ha buscado una identidad a la hora de concebir el juego y que ha sido capaz de enviar a distintas quintas de magníficos jugadores con, eso sí, muy diferentes resultados en su aventura 'calcistica' en el país en forma de bota. Aquí os dejo un rápido repaso (ampliable por vosotros a través de vuestros comentarios) sobre los jugadores españoles con carrera en Italia.



Hubo que esperar a los sesenta para ver a los primeros españoles en Italia. El primero que se recuerda es Juan Santisteban. El andaluz de dilatada trayectoria en el Real Madrid, jugó dos temporadas en el Venezia, dividiendo así su paso por el club blanco en dos para recuperarse de una lesión. Curiosamente, este centrocampista, también fue uno de los primeros españoles en jugar en los Estados Unidos. Luis Suárez también llegó a Italia en 1961, lo hizo habiendo ganado un Balón de Oro (1960) y siendo uno de los líderes de uno de los mejores Barcelonas de la historia. El gallego ha sido, sin lugar a duda el español al que mejor le ha ido en el Calcio y para el Inter puede que haya sido el extranjero que más impacto dejó como jugador participando en las dos Copas de Europa que hasta hace bien poco eran las únicas que lucían en la sala de trofeos neroazzurri. Un impacto a través del juego que, incluso ampliando el espectro, pocos foráneos podrían igualar en el Calcio. Tuvo después una etapa post Inter en las filas de la Sampdoria pero con la que no consiguió trofeo alguno.

Por tres equipos, coincidiendo en el Inter con Suárez, pasó también Joaquín Peiró. El madrileño llegó al Torino en 1962 y fichó por el Inter dos años después, justo para ganar una Copa de Europa antes de fichar por la Roma en 1966. Alto rendimiento en el Inter pero que por la norma de no más de dos foráneos, tuvo que seguir con sus mejores años profesionales lejos de Milan. 
El cuarto español que inició la aventura italiana en los sesenta fue Luis Del Sol. La Juve fichó al sevillano que había formado parte del Madrid que comenzó a dominar en Europa aunque en los ocho años que defendió a la Vechia Signora 'tan sólo' pudo levantar un Scudetto y una Coppa. Pasó también por la Roma tras la marcha de Peiró, jugando dos temporadas antes de retirarse en el Betis.

No fueron los ochenta, sin embargo, buena época para el jugador español en Italia y hubo que esperar hasta casi el final de la década para sumar más nombres a esta lista. Primero fue Víctor Muñoz quien ficho por la Sampdoria en 1988 y después Ricardo Gallego por el Udinese en 1989. Dos etapas cortas, donde no llegaron a alcanzar el rendimiento que les precedió y que dieron paso a uno de los movimientos más llamativos hasta la fecha.
El fichaje de Martín Vázquez por el Torino, por hacerlo en el punto álgido de su carrera para encontrar en Italia el dinero que el Madrid no le ofreció bien podía servir para explicar el fútbol italiano en los noventa: mucho dinero para poder atraer a cualquier jugador, pero, en muchas ocasiones, poca paciencia para la adaptación. Dos años se aguantaron jugador y club antes de romper la relación. Para Martín Vázquez fue el principio del fin de sus esperanzas de ser parte de la élite del fútbol español y, para nosotros, un primer paso para afirmar que el futbolista español no estaba hecho para el Calcio. Cinco años después la confirmaron César Gómez e Iván Helguera, quienes acusaron, tal vez, un salto muy grande al llegar a una Roma muy exigente.
Otro que no se adaptó al cambio fue Guillermo Amor. El que ha sido uno de los ejemplos dentro del Barça al pasar por todos los equipos filiales y ganarlo todo con el primer equipo, cerró su etapa como culé marchándose a la Fiorentina en 1998, permanciendo dos tempordas con poca continuidad hasta que en 2000 se marchó al Vila-Real.

Tras estas apuestas fallidas, el Calcio afinó mucho el ojo a la hora de importar jugadore de la Liga. Primero la Lazio fichó a De la Peña. El canterano culé chocó con la exigencia en el trabajo sin balón que exigía Van Gaal y fue definitivamente el club lacial quien confió en su visión y pase pero no logró llegar al nivel esperado a pesar de que en su primer año ayudara al equipo a ganar la última Recopa de Europa. Pasó las dos siguientes temporadas cedido en el Olympique de Marsella y en 'su' Barça antes de una segunda etapa con la Lazio que se cerró en el mercado de invierno de 2002 fichando por el Espanyol.
Fue turno después para una de las llegadas más extrañas, la de Luis Helguera al Udinese. Fue en 2000, con veinticuatro años tras debutar con el primer equipo del Zaragoza, y derivó en cesiones a la Fiore, al Alavés y al Ancona antes de volver de nuevo a España. Una carrera con más kilómetros que brillantez.

Dos jugadores coincidieron en el Milan aunque no con la fortuna para participar en la conquista de la Champions de 2003. Jose Mari creció rápidamente en nuestro fútbol, criado en la cantera del Sevilla y siendo una gran apuesta del Atleti para recuperar su lugar en el fútbol español fue captado rápidamente por un Milan que se había convertido en una pequeña Torre de Babel. Un año después, tras su gran temporada con el Alavés, su compatriota Javi Moreno se unía a él. Ninguno de los dos se acercó en rendimiento a lo que esperaban en Milanello y en 2002 volvieron hacia La Liga.
Entre medias, otro español que había destacado en el fútbol europeo fue Javier Farinós. El motor del Valencia que subcampeonó dos veces consecutivas acompañó a Héctor Cúper en una aventura corta y de gran beneficio económico. Una temporada como neroazurro precedió su periplo por el fútbol valenciano de primer nivel.

La temporada 2001/2002 fue de gran impacto hispano en el Calcio. La llegada de Guardiola al modestísimo Brescia y de Mendieta, en un traspaso multimillonario, a la Lazio focalizaban mucha atención mediática hacia Italia. Mientras el mediocampista vasco puede considerarse como uno de los grandes fiascos en el fútbol italiano, lo de Guardiola fue diferente, dos etapas en el Brescia con menor peso sobre el césped pero muy enriquecedora a nivel personal fue aderezada con una intermedia en la Roma con Fabio Capello. Más exigencia competitiva.
La acusación de dopaje hizo daño a su imagen y aceleró su salida de Italia.

Tras estas experiencias poco satisfactorias para el aficionado italiano en cuanto a jugadores españoles, si bien sí parecían derribados todos los prejuicios por ambas partes a la hora de ligar carreras profesionales con etapas en Italia, han sido también etapas muy cortas, en general, la de los españoles en el Calcio.
Javi De Pedro en Perugia (2005) y Portillo en la Fiorentina (la temporada 2004/2005) fueron dos pasos fugaces y algo más 'comerciales' que el del canterano madridista Pedro López (2005) en el Arezzo en dos etapas con el Genoa de por medio.
Más ruido hizo la llegada de Diego Tristán, sin crédito en la Liga, al Livorno, donde sólo jugó un año antes de volver. Justo cuando el andaluz volvía el español de origen guineano Pedro Obiang llegaba a la Sampdoria con los que ha debutado esta temporada en la máxima categoría dejando grandes actuaciones y haciéndose un nombre en el Calcio. Seguramente el único español en estos días que pueda presumir de ello.

Un intento parecido al de Obiang fue el que quiso llevar a cabo Iago Falqué. Destacaba en el Barça B pero sin hueco en el primer equipo intentó dar un salto en su carrera fichando por la Juve. No ganó peso en el equipo bianconeri pero aprovechó su cesión al Bari antes de irse al Tottenham en 2010.
Alberto Zapater tuvo que salir del Zaragoza para que su equipo ingresara dinero rápidamente y fue fichado por el Genoa, con el que jugó una temporada antes de salir hacia la Premier rusa. A su salida cuatro nuevas llegadas: Fernando Marqués, sin más oportunidades por su carácter en España jugó un par de campañas en el Parma y Javi Garrido entró en la operación que llevó a Kolarov al Manchester City y a él a la Lazio, también durante dos campañas antes de volver a Inglaterra para jugar en el Norwich.
'Chico' cambió el Almería por el Bologna donde jugó una única temporada antes de volver a España y Crespo cambió el Racing de Santander por la Serie B para jugar en el Padova y Bologna, de donde salió cedido al histórico Hellas Verona.

No fue 2011 un año de mejores resultados de nuestros jóvenes futbolistas. Sonadas fueron las llegadas de Bojan y José Ángel al nuevo y ambicioso proyecto de la Roma (con Luis Enrique a la cabeza) pero tras una temporada, el ex del Sporting volvia a la Liga para jugar en la Real y, con algo más de suerte, el delantero de origen serbio tiene una segunda oportunidad en el Milan, antes de saber si tras su cesión volverá a Barcelona o no.
Dos defensores del Espanyol también aprovecharon la buena racha perica para dar salto tan importante como poco satisfactorio en su carrera: Dídac Vila fichó por el Milan y Víctor Ruiz por el Nápoles. Mientras el primero sólo ha disputado un partido con el Milan y sus problemas físicos frustran sus salidas, la adaptación de Ruiz al Calcio fue mala y fichó por el Valencia meses después de hacerlo por el Nápoles.
'Keko' fue otro español que probó en el Scudetto en un equipo donde el castellano es casi la lengua dominante como es el Catania 'argentinizado'. Su aportación, nula en partidos oficiales, ha tenido el respiro de su cesión en el Grosseto la pasada campaña.
La lista se ha cerrado este pasado verano con las llegadas de Borja Valero a la Fiorentina y la de Martí Rivarola al Bologna. El ex del Vila-Real ha encajado perfectamente en el estilo que Montella quiere instaurar en el equipo viola y su importancia es clave en la buena temporada del equipo, peleando por puestos de Champions.
Riverola era uno de los talentos con más proyección de La Masía y con una experiencia en el extranjero (cedido en el Vitesse en 2010) parecía que no tendría problemas por la nostalgia o por enfrentarse a nuevos retos, pero de momento su papel en el Bologna está siendo inédito en partidos oficiales.
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