El cielo y la tierra

por | 21:39:00
Ya sabemos que el fútbol y la prensa juegan un curioso juego en el que el término medio parece estar mal visto. La concurrida situación en la que se pasa del todo o la nada obedece, como no, a la naturaleza del juego: no en vano el segundo es siempre el primero de los perdedores.

Es por ello que surgen a menudo voces que reclaman una mayor templanza a los aficionados. Pero esas voces también pertenecen a una franja del juego en la que la gracia consiste en que todos asumimos un rol, como en cualquier grupo social. El fútbol es el espejo de la sociedad de consumo en la que vivimos, y del mismo modo según el cual no nos escapamos de las jerarquías en la calle o en nuestro trabajo, en el fútbol siempre van a haber posturas más enconadas y otras más tibias. Y yo no entiendo las unas sin las otras. Es la sal de todo esto.

Por ejemplo, hace poco se vaticinaba que la liga española corría un riesgo de bipolarización: por un lado, el Madrid y el Barça y, por otro, el resto. Los que clamábamos por que se tuviera paciencia y más consideración por equipos como el Sevilla somos esas posturas tibias. Pero ni tan siquiera nosotros equivocamos al mecanismo futbolero: ahora sacamos pecho por la victoria del Sevilla, que nos da la razón. Pero como esta es la liga española, y vivimos en una sociedad de prisas, si el Depor gana al Sevilla la próxima jornada pasaremos a una nueva situación, en la que tendremos un candidato más (el Depor) o en la que tanto Sevilla como Depor serán mediocres e irregulares equipos.

Yo de nuevo apuesto por la mesura. Y de paso, por el Sevilla. Y por no considerar que el Madrid se va a estrellar. Y me baso en como vi el Barça-Almería del pasado fin de semana: la grandeza de esto es que incluso un equipo como el andaluz puede poner en apuros al emperador del fútbol europeo. Aunque sea jugando ese "otro" fútbol. Porque hasta eso forma parte de la rueda del maravilloso juego.

JM Martín
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