El Gran Circo Mundial ofreció anoche dos grandes funciones

por | 14:14:00
No sé en cuántas ocasiones he tratado de explicar a personas poco afines a esto de la pelota mi afición desmedida por ver y estar al tanto de todo lo que ocurre a su alrededor. Puede que mi poca habilidad a la hora de expresarme o porque realmente el fútbol, el juego más grande del mundo, como lo veo yo, no se ciñe a definiciones ni lógicas que alguien que no lo sienta pueda aceptar.

Dos claros ejemplos de lo que os quiero decir se produjeron anoche, en dos puntos distantes como lo son Liverpool y Madrid y de maneras tan diferentes que tan pronto apagué la tele sabía que hoy os tenía que hacer mención de las cosas que me pasaron por la cabeza.

Comencemos en Inglaterra. Gran partido anoche entre el Liverpool y el Arsenal, los locales por seguir metiendo presión al United en la lucha por la Premier, los visitantes por asegurarse su presencia en la próxima edición de la Champions League.
Por si estos objetivos no fueran pocos, desde los banquillos hasta la línea ofensiva pasando por el resto de demarcaciones, muchos grandes jugadores que podían decidir el choque en una acción.

Una de las primeras muestras del sentimiento que quiero compartir con vosotros es el que me dejó la primera parte. Un Liverpool en su línea de orden y empuje arriba domino los primeros cuarenta y cinco minutos... y se fue al vestuario con un doloroso pero evitable 0-1 obra de uno de esos jugadores tan inestables como geniales, Arshavin.
Fin del primer acto, la segunda mitad fue una locura. Imagino que Benítez "quitaría la correa" a sus muchachos sabedor que cualquier resultado diferente a la victoria sería una ventaja para el líder que no se puede permitir en su lucha por alzar una Premier muchos años después.

Fruto de estas nuevas directrices en su juego, el equipo red consiguió voltear el resultado con tantos de Fernando Torres y de Benayoun... pero no se respiraba tranquilidad en el ambiente. El Arsenal tiene una filosofía y un equipo muy singular. Joven, descarado, vertical y ofensivo con todo lo bueno y malo que esto tiene, pero con una virtud que me encanta, cuando rompe a jugar es una maravilla, y esto ocurrió anoche.
De nuevo el genio ruso igualó el choque primero y volvió adelantar a su equipo poco después, firmando un hattrick y regalándonos una actuación fantástica como hizo en la Eurocopa, ser el único jugador que no ha tenido la carga física de jugar la Champions parecía hacerse notar.

Tanto fallo individual y tal descontrol es algo odioso para Benítez, pero no podía quedarse atrás en este partido, mandó pisar el acelerador y con un nuevo gol de Torres empataba el partido... y de nuevo hasta que Arshavin quiso. Dicen mucho aquello de que "córner mal sacado, gol del rival", muy aplicable al cuarto gol del ex del Zenit. El Arsenal montó una contra de libro para que el delantero que vino del frío cerrar su partido con su cuarto gol y dejara helado Anfield.
Nada que perder, pensaría Benítez y sus muchachos que siguieron apretando para que al filo del pitido final, Benayoun reventara un balón suelto para subir al marcador el definitivo y sorprendente empate a cuatro.

Mientras tanto, en Madrid, a la misma hora, el Real Madrid tenía que enviar a Barcelona, a la casa del líder la liga un telegrama con un resultado y una breve declaración de intenciones.
Todo la locura que se vivieron en la segunda parte del partido de Premier se condensó en el último cuarto de hora del partido jugado en el Bernabeu.

Hasta esos minutos vimos un partido gris, malo y plagado de errores de jugadores que jugaban andando por parte de ambos equipos. Hasta esos minutos el Getafe estaba dando una campanada que podía echar al Madrid de la lucha por la Liga gracias a los goles de Soldado y Albín que hacían inútil el gol de Higuaín.
Pero a partir de esos minutos se escribió un nuevo capítulo de la aventura épica que inició Capello hace un par de años en una remontada espectacular.

El empate del siempre discutido y rebelde Guti en un fantástico lanzamiento de falta, el violento (y veremos cómo acaba) penalty de Pepe con su consecuente expulsión, el insulto de Casquero a Panenka y un nuevo gol cuando el partido moría nuevamente del Pipita, pueden parecer una mala y sobretodo incompleta crónica de lo que pasó en los últimos minutos del partido, pero no tengo palabras para describir el carrusel de sentimientos que generó todo aquello y la cola que va a traer hasta que el Barça dispute esta noche su choque contra el Sevilla.


Así, este Gran Circo Mundial que es el fútbol incluyó en el programa de ayer dos grandes funciones para todos los públicos. A unos los alejó del título y a otros les permitió seguir la lucha por el mismo y para cerrar esta entrada sólo puedo preguntarme ¿habrá un "más difícil todavía"?
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