A la espera de que llegue el fútbol oficial, o de que los equipos más
potentes del Viejo Continente comiencen a tomar forma, me parece tan
osado como entretenido hacer alguna valoración, poco técnica y muy
instintiva de lo que podríamos ver este año.
Me veo en la obligación de comenzar con el Inter y más concretamente
por lo que pueda hacer Stramaccioni, de quien pensaba que acabaría la
pasada temporada a modo de ‘premio’ y dando el curso como perdido y no
sólo continúa al frente del equipo neroazurri, sino que ha comenzado a
llevar a cabo la regeneración de la que tantas veces hemos hablado.
Sneijder y Pazzini, dos hombres relevantes pero por los que no nadie
pondría la mano en el fuego apostando por su continuidad dejan clara una
cosa: Stramaccioni no será el único ‘joven’ de la plantilla.
El cambio generacional también se verá condicionado por la crisis
que, como no, afecta al Inter. Las llegadas hasta ahora han sido
revueltas tras cesiones y copropiedades, algo habitual en el Calcio pero
que no debería hacernos bajar la guardia a la hora de esperar una gran
contratación, un esfuerzo económico que permita traer a alguna figura
para el ataque que se eche el equipo a la espalda. ¿Tévez? ¿Van Persie?
¿Dzeko? O uno con el que nadie cuente, pero alguien que le dé nuevas
ambiciones a un equipo que busca quitarse vicios adquiridos.