La curiosa dinámica posicional del fútbol contemporáneo

por | 20:33:00
Recuerdo el año 2002. Mundial de Korea y Japón. Una selección española que, quizás como anticipo a esta era de disfrute, ilusionaba. Nueve goles en Mestalla un par de años antes a la selección de Austria (tuve la suerte de ir al partido). Nos encontramos con Francia en la Eurocopa de Bélgica y Holanda. Y cuando una generación comenzaba a extinguirse (con Pep Guardiola o Hierro a la cabeza), surgió una generación de transición que parecía hacer las cosas bien, y que de hecho las hacía. La dupla del Depor, Tristán y Valerón, junto con el mejor Raul, hacían presagiar lo que sucedió: que nuestra selección haría un buen fútbol ofensivo. No tan brillante como el actual, pero ofensivo y compacto. Y como curiosidad en aquellos tiempos, recuerdo el medio del campo de la selección: la dupla del Valencia campeón de Benítez, con Albelda y Baraja, se veía completada con un doble de Baraja, el deportivista Sergio González, y con un joven y discutido pero prometedor Xavi Hernández. 

Y recuerdo que otros jugadores que podían jugar en la misma posición también habían acudido a la cita, el más representativo de ellos Gaizka Mendieta. Era una generación futbolística en la que los buenos mediocentros abundaban. Y no solo en esa selección: Vieira y Petit por Francia, Gilberto Silva por Brasil, Emre por Turquía, Simeone, Verón y Almeyda por Argentina, Radoslaw Kaluzny (gran desconocido y gran mediocentro) por Polonia, Thorsten Frings por Alemania, Butt por Inglaterra, Sinji Ono por Japón, Di Biagio por Italia o Danny Boffin por Bélgica. Todos ellos futbolistas con una cosa en común: mediocentros con toque, despliegue físico y gran desplazamiento, especialmente en largo.

Quizás fuese porque en aquel momento se estaba dando lo que, con algo de perspectiva, podemos considerar un "fortalecimiento medular" en el fútbol europeo. La implantación del doble pivote estaba llegando a su canto del cisne, y era habitual combinar mediocentros "ladrones" con mediocentros distribuidores. Y claro, la característica común solía ser la versatilidad y la potencia física (sirva como ejemplo Verón, el "todocampista"). Es por ello que los equipos proliferaban en este tipo de esquemas (recuerdo que las dos sensaciones de la época, el Depor y el Valencia, jugaban con un 4-2-3-1 fijo). Y ese esquema favorecía, indirectamente, la aparición de un tipo de lateral muy ofensivo que se descolgara, dando apoyo lateral a estos mediocentros que a ratos eran líberos y a ratos mediapuntas. Por eso recuerdo a los Roberto Carlos y Cafú, a los Lizarazu y Candela, a Míchel Salgado, a Zambrotta, a Lee Young-Pyo, Harte, Lauren, Ziege y tantos otros.

Y ahora, de repente, el desierto en una zona concreta: el lateral izquierdo. Esto es un post para la reflexión. ¿No abogan los sistemas actuales demasiado por la ocupación de espacios en detrimento de futbolistas de largo recorrido? ¿No es significativo que la mejor selección europea no tenga demasiado donde elegir en el lateral izquierdo, además de Capdevila o el joven Monreal? ¿Y no es significativo que la teórica mejor selección del mundo, la brasileña, no haya encontrado un lateral izquierdo fijo en su formación? ¿No es demasiada casualidad que el mejor equipo del mundo pase lo que pase este año (el Barça, y lo dice un madridista de cuna) tenga en el lado izquierdo de su defensa su puesto peor cubierto?

Me apuesto una cerveza bien fría a que les cuesta sugerirme laterales izquierdos de impacto que hayan surgido en los últimos cinco años, más allá de Filipe Luis (Deportivo de la Coruña) y Santon (habitual del banquillo del Inter).

Se admiten apuestas.

JM Martín
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