El peso del brazalete

por | 10:44:00
Hace unas semanas, unos buenos amigos me preguntaban qué selecciones veía más fuertes de cara al inminente mundial de Sudáfrica. Evidentemente, el papel que le dí a la Selección Española a priori fue un papel bastante más modesto del que se le da desde la prensa deportiva, más que nada porque a veces pienso que cada pronóstico que hago hace al equipo favorito caer en desgracia, y prefiero no provocar un caos en La Roja. Y dentro de estos pronósticos, si hubo una selección que me sugirió un papel de amenaza disimulada fue Inglaterra. La mezcla de talento, físico y (esto es importante) Capello, me dan una espina que todavía no sé como tragármela. Pero en medio de pronósticos, surge el tema Terry. Pese a que este sea un tema que ha recibido un tratamiento más cercano a lo rosa que a lo estrictamente deportivo, el "TerryGate" no merece pasar al limbo de las situaciones incómodas sin tener en cuenta determinados factores que lo rodean.

La cuestión que a mí me preocupa no tiene nombre de mujer. La cuestión reside en un factor muchas veces desdeñado pero que suele acompañar de manera ineludible a las selecciones campeonas en torneos: la fortaleza del grupo. La retirada de la capitanía en un país que otorga una importancia bestial a este rango es algo que me preocupa. Cuando Paul Ince fue el primer capitán negro de los Pross, este hecho constituyó un hito. La capitanía de Beckham y su traspaso a John Terry también ocuparon líneas. Y de repente, en este loco mundo, nos encontramos que se puede seguir votando a Berlusconi pero John Terry no puede llevar el brazalete en Inglaterra. Y esto es un detalle que viene a reforzar el punto de vista de que Inglaterra es un país diferente y muy respetuoso con las jerarquías. Y aquí Terry ha pinchado en hueso, y no me extrañaría que se llevara la dinámica de grupo de los Pross por delante.

Por un lado, tenemos que no sólo Wayne Bridge va a desear no compartir vestuario con el del Chelsea en el Mundial, sino que además este hecho polémico ha levantado una ola de aparente repudia hacia la persona del defensor del Chelsea, no solo entre aficionados sino, lo que complica las cosas, entre compañeros. El galés Craig Bellamy ya ha dejado claro lo que piensa del capitán del Chelsea, Bridge ha preferido hablar en el campo sin hacerlo, Capello considera que es motivo suficiente para quitarle la capitanía y suponemos que otros compañeros de vestuario mirarán con recelo al central inglés. Sumado esto al escándalo de las visitas al vestuario de Stamford Bridge (me parece alucinante que este hecho no haya tenido más trascendencia), puede que el vestuario de la selección inglesa sea un polvorín de cara al Mundial. Para muestra, un botón: Wayne Rooney pidió ayer a los aficionados que no abucheen a su defensa titular. No pinta bien.

Para los amantes del fútbol competitivo es una pena, puesto que esto emborrona la capacidad y los méritos de una selección que tiene buenas piezas, potencial y capacidad organizativa. Capello ha ido perfilando un equipo en el que sus tradicionales figuras tienen un brillo excepcional en ocasiones, y en el que jugadores como Ashley Young o Barry ofrecen una versión colectiva y solidaria que redunda en un buen bloque. Esperemos que este bloque no haya saltado por los aires.

JM Martín
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