Octavos de Champions, jornada primera (bis)

por | 15:41:00
Me gusta tener el privilegio de escribir en este blog todos los miércoles. Además de lo indudablemente grato que se me hace escribir con lo poco que puedo saber de fútbol, me gusta que según avanza la temporada en Europa pueda hacer crónicas del mayor espectáculo a nivel de clubs en este continente. Es un privilegio.


El partido de ayer entre Stuttgart y Barça es uno de esos partidos que te demuestran a su manera que el fútbol es un deporte cuya mejor virtud es la incerteza. Sobre el papel, ayer un equipo como el Barça (uno de los mejores de la historia) le hubiera ganado cómodamente a un equipo medio de la liga alemana. Pero el fútbol ayer demostró una vez más que es un juego de intensidad, de noventa minutos exprimidos al máximo y en el que no caben resúmenes, porque cada segundo cuenta. Y anoche el Stuttgart supo jugarle al Barcelona, y esto es una realidad muy elogiable. A parte del Valencia en Mestalla y el Madrid a ratos en el Nou Camp, pocos equipos habían sabido jugarle con consistencia al Barça. Y ayer el Stuttgart nos ofreció una receta simple pero efectiva: juntar las líneas, optimizar el pase más sencillo a la hora de robar y reiniciar e inteligencia a la hora de atacar.


A parte de que hombre por hombre el equipo alemán no pasa de ser un equipo medio, al estilo de por ejemplo el Depor en la Liga Española, el Stuttgart no realiza un juego demasiado rápido. Pero sin embargo demostró ayer tener un equipo más rocoso de lo visto contra el Sevilla en la liguilla previa. La incorporación de Molinaro, que rondó el Calderón, ha dado un aire joven a la banda. El italiano, atosigado por la afición de Delle Alpi en los últimos tiempos, se presume un marcador pegajoso, pero ayer además demostró criterio a la hora de subir el carril izquierdo. Esa fue su mejor arma individual, junto con un muy buen delantero como es Pogrebnyak. El ruso parece un tocho de casi dos metros y resulta que tiene unos pies nada torpes. Cacau también mostró clase y algo que me gustó todavía más: capacidad de sacrificio y voluntad de robo.


Esta voluntad de robo es algo que muchas veces no se reconoce a elementos como Xavi o Iniesta. Pues ayer lucieron más en ese apartado que en el ofensivo. Busquets supuso un desahogo en la salida de balón y puso algo más de imaginación en la creación, pero aun así ayer no era el día. Un error capital, subrayado por los periodistas de TVE1 en la retransmisión, fue el colapso en los laterales del equipo: subían pero no recibían, con el consecuente desajuste defensivo en las posteriores contras.


Pero el Barça, estando sin estar, también tiene la pegada de los equipos grandes. Y como Ibrahimovic parece que nuevamente está a lo suyo, arregló de algún modo el partido. Y ahí pareció relajarse la cosa para el Barça. El Stuttgart seguía tratando la pelota bien pero le entraban borrascas de medio campo hacia adelante. Aun así, con una dosis de calma, los alemanes llegaron un par de veces a puerta, conscientes de que ayer Marquez no estaba bien y que Puyol sufría regresando del ataque. Es un grandísimo defensor pero el sistema está hecho para Alves, Puyol sufre más al volver. Afortunadamente para el Barça, la cosa acabó sin ir a mayores.


Presumiblemente el equipo español pasará a cuartos, porque tiene calidad de sobra y porque parece que el Stuttgart ha mostrado su techo. Pero el Barça tiene que mejorar mucho si desea ser el equipo tan serio de la temporada pasada y principios de esta. Por el bien del fútbol, que así sea.

JM Martín
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