Toco y me voy: Al otro River le va bien

por | 13:20:00
Ajeno a todo el quilombo que vive River Plate en Buenos Aires, una de las sensaciones del semestre en Sudamérica es el otro River Plate, el de Montevideo, que con un historial (en la época del profesionalismo) muy discreto, tanto que sólo llenan sus vitrinas títulos de la Segunda División, se encuentra en una situación a priori impensable tanto en la Copa Sudamericana.

Los Darseneros han bajado algo el nivel en el Apertura uruguayo, donde vive en la mitad de la tabla después de firmar un Clausura fantástico en el que acabaron segundos con la posibilidad de jugar torneos internacionales.
Puede que aquel torneo fuera flor de un día o que aprovechara un mal momento de Nacional y Peñarol, habituales dominadores de las Ligas locales (junto a Defensor) o que ahora este ocupando una posición más baja por el vaivén de jugar entre semana, pero pese a todo y acabe como acabe lo que lleva por delante, es reseñable el buen momento de los blanquirrojos.


Porque en la Copa Sudamerican están haciendo historia. Historia por haberse plantado ya en semifinales ganando su manga de cuartos ante Estudiantes, actual campeón de la Libertadores y encima fuera de casa en una emocionante tanda de penalties. Y ahora está a sólo tres partidos de redondear ya no sólo una gesta para su institución, sino para todo el fútbol uruguayo, que hace tanto tiempo que no ve a un equipo suyo levantar una Copa internacional.

Quizás lo mejor de todo es que todo esto lo está logrando con una apuesta muy ofensiva, algo que no es que sea el "único" modo de legitimar un triunfo, pero sí que es valiente y muy agradable de ver.
El artífice de esta presentación es Juan Ramón Carrasco, un entrenador con ideas transgresoras a la hora de entrenar y dirigir, lo que provoca que los grandes clubs sudamericanos no le den la oportunidad de dirigirlos.

"Pita" piensa que el sistema está por encima de sus jugadores, aboga por el juego en corto y por bandas y castiga a los jugadores que no siguen sus directrices o son amonestados sustituyéndolos sea cual sea la situación y el minuto de juego. Todo esto, como véis, es casi imposible de ver en un boca, un Nacional o un Flamengo (bueno, aunque cada uno también tiene lo suyo) por lo que, pese a haber sido seleccionador nacional de Uruguay durante dos años, parece que sus métodos serán sólo asumibles por equipos de perfil bajo.

De esta temporada, dejó una charla previa a pie de campo para la posteridad, que dio la vuelta al mundo y que sirve de presentación de cómo se las gasta Carrasco.
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