Otro capítulo de justicia y acierto en el fútbol

por | 12:25:00
La de anoche fue una jornada de repesca llena de titulares. Por ejemplo, Eslovenia impuso su intachable trayectoria como local para eliminar a Rusia, un equipo a priori superior en cuanto a jugadores y juego, pero que sucumbió ante el orden esloveno en su feudo. Grecia fiel al estilo que le hizo campeona de Europa en 2004, arañó y se defendió (0-1) en Kiev ante una Ucrania que no podrá dar un broche mundialista a una gran generación liderada por Shevchenko. Portugal supo jugar ante Bosnia y volvió a ganar por la mínima para reservar también plaza en Sudáfrica.Incluso en otras latitudes, pese a que se cumplieran los pronósticos, también son reseñables las clasificaciones de Argelia y de Uruguay.

Pero la que pudo ser la mayor sorpresa de esta repesca no se dio. Francia empató en casa ante Irlanda haciendo buena su victoria el pasado fin de semana en las Islas. Quizás explicado así no sorprenda a nadie, pero para los que hemos visto los dos choques, podemos asegurar sin error a equivocarnos que hemos presenciado otro capítulo de por qué el fútbol es lo que es. Un juego que no atiende a méritos ni justicias, sino a aciertos y errores que marcan los derroteros por los que se mueve un partido.


Los de Raymond Domenech (que muchos se reían de él por su decisiones basadas en la astrología, pero mal mal, no le va) han sido muy inferiores a los de Trapattoni en ambos partidos. Su juego ofensivo durante 180 minutos en buscar remates en faltas cercanas al área o en que sus rápidos delanteros aprovecharan algún pase al espacio, nada más. Esto, unido a sus desajustes defensivos hacen de la Francia de hoy en día una caricatura de la que hace unos años ganó el Mundial y la Eurocopa maravillando con su juego.
Tampoco es que Irlanda haya hecho un fútbol de ensueño, pero es consecuente con lo que dispone y fiel a su patrón de juego, hasta el punto de haber dominado a los galos en los dos choques y de tenerlos contra las cuerdas anoche durante mucho tiempo. Hasta sortearon la presión psicológica de tener que ganar en una plaza tan complicada como la de Saint Denis.

No quiero defender la clasificación de Francia para el Mundial, o por lo menos, no quiero hacerlo de la manera en la que lo hizo: aprovechando un gravísimo error del árbitro que dio como bueno un gol precedido de un fuera de juego y de unas posteriores manos antes del remate final de Gallas. Quiero explicar porque debemos entender que, por doloroso que sea que un equipo que propone fútbol ceda su plaza a uno que no lo hace, lo que acontenció anoche en París era de esperar.
Algunos dirán aquella coletilla futbolera que dice que 'el que perdona siempre lo paga'... algo de razón tienen. Con el 0-1 Irlanda tuvo, por lo menos, dos ocasiones más que claras para finiquitar su pase antes del final del partido, por ello, se podría decir que su falta de acierto le costó llegar a la prórroga donde la enviaron a casa.
Igual suena a tópico, pero es una gran verdad, y es que el fútbol se acaba reduciendo a un intercambio de ocasiones en el que el que tiene más pegada o falla menos, gana.

Cuando explico esto mucha gente me dice que el delantero falla, que si es muy malo... no. Dos son los motivos básicos por los que un jugador profesional comete fallos: uno es por no haber practicado suficiente un gesto técnico o un movimiento táctico y el otro motivo es porque aspectos externos pueda influir en la ejecución de alguna acción, generalmente de carácter psicológico o físico (como el cansancio). Esto convierte al fútbol en juego impredecible y poco lógico, explica por qué no siempre el que tiene a los mejores jugadores gana al que tiene jugadores no tan buenos o porqué un equipo que juega mejor no siempre gana un partido.

También se puede comentar la actitud de Henry a la hora de sacar provecho de una acción ilegal. Los que hemos jugado a fútbol sabemos que hay unas fracciones de segundo en las que te dejas llevar por el ímpetu hasta ya no sólo sacar una mano como esa, sino hacer, por ejemplo, una entrada dura o a destiempo. Pero para eso existe la figura del árbitro en el fútbol profesional, ya no sólo para hacer cumplir el reglamento sino para evitar que esos actos reflejos sean decisivos. Henry hizo lo que cualquiera de nosotros hubiéramos hecho, seguir la jugada hasta que el árbitro hiciera sonar su silbato, e incluso reconoce su trampa pero con la misma convicción señala a quien tienen que pedir cuentas: al árbitro.
Aquí nace otro debate entre los que pensamos que el árbitro se equivocó y que debe ser castigado porque su fallo de apreciación ha costado una clasificación mundialista y los que hablan de una mano negra en favor de Francia puesto que Platini es el presidente de la UEFA (seguramente de las mismas cabezas pensantes que hablan de Villaratos o de tratos de favor a Ferguson en Inglaterra).
Como digo, apuesto por la primera opción para con el árbitro, y me animo a hacer una pregunta a quienes hablan de tejemanejes impúdicos ¿por qué participar en una competición que dicen que está amañada?

No quiero cerrar esta nota sin felicitar por su juego y entrega a la selección de Irlanda. Quizás anoche no tocaba, pero siguiendo así, no faltaran a la próxima cita.
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