Toco y me voy: El bidón de Branco

por | 17:18:00
Que un Argentina - Brasil es un partido que focaliza toda la atención del mundo del fútbol es algo que no hace mucho que pudimos comprobar y si además son las semifinales de una Copa del Mundo, la cantidad de detalles que puede dejar el partido y la carga mediática que puede generar el choque antes, durante y tras el mismo puede ser sencillamente inabarcable.

Si además, esto ya a toro pasado, vemos que en aquellos octavos de 1990 se enfrentaron los restos de un equipo campeón del mundo como lo eran los albicelestes con el proyecto de campeones que eran los de la verdeamarelha y que el partido se decidió en un chispazo de Maradona ejecutado por el "Pájaro" Caniggia imaginamos la tensión del encuentro.

Pero si por algo pasará a la historia este partido no será (en principio) por ninguna acción que ocurriera dentro del campo en tiempo de partido, sino por el inicio de una leyenda negra que acompañará siempre al utillaje de Argentina y al buen lateral izquierdo brasilero Branco.
Resulta que en Brasil, cómo no, uno de sus peligros eran las subidas de sus dos laterales, Jorginho por la derecha y el mencionado Branco por la izquierda. Eran continuas y no trataban nada mal el balón, así que Bilardo estudiaba alguna manera de que esas subidas fueran las menos posibles y cuando se produjeran, llevaran el mínimo peligro posible.

Pero cuando con el fútbol no se puede, entra en juego la picaresca, y aquí el fútbol argentino y en concreto "El Narigón" han dado muestras de ir un paso por delante de los demás.
Dicen, cuentan, y años después parace que se confirma, que habían bidones de agua, sí, las clásicas botellitas con agua o con bebidas isotónicas para recuperar parte de lo quemado en un choque, con el líquido elemento mezclado con algún sedante.
Estos bidones debían estar marcados para que cuando algún integrante del equipo brasileño (en especial sus dos laterales) se acercaran al banco argentino o Galíndz el portabidones, fueran ofrecidos a modo de noble gesto para con sus contrincantes.

Años más tarde, Maradona, en una entrevista televisiva, se encargó de confirmar la leyenda y de dejar con el culo al aire a Bilardo, quien había negado llegar a tales extremos...








Lo más curioso del tema, es que sí, generó mucha polémica e malestar en los brasileños que se sintieron estafados y dolidos en su cara más sensible, la del futebol, pero no hubo tan siquiera amago de investigación o sanción por parte de la FIFA... Pero sí que ha pasado a formar parte del humor ácido argentino, que gustará más o menos, pero siempre da en el clavo (y mira que no a todos gusta)

Eso sí, quedemos con el consejo del final del vídeo: nunca aceptes bebida de tu rival
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