El arte de no dejar indiferente

por | 18:58:00
Esta mañana ha saltado la noticia de que Guti es seria duda (creo que se ha confirmado esta tarde) para el derby del sábado ante el Barcelona, así que pensando de camino a casa al mediodía, he decidido que ya era de dedicarle una entrada a uno de los jugadores que más ha dado que hablar y escribir, ya no sólo en toda la atmósfera madridista, sino en muchas ocasiones, a todo el fútbol español.

No creo que nadie pueda discutir que Guti es un un jugador de una técnica tremenda y una de las mejores visiones de juego que hay en la Liga. ¿Por qué entonces no se ha afianzado nunca como titular indiscutible ni en el Madrid ni en la selección española? Es el gran debate que ha generado que el fútbol en general se divida, al opinar del 14, en partidarios y detractores.
Pero quiero ir un poco más allá y analizar los pros y contras de contar con un jugador con las características del madrileño.

Ciñéndonos exclusivamente a lo futbolístico, si bien hubo algunas épocas en las que ha jugado de mediocentro o hasta de delantero centro (sí, Del Bosque inventó antes eso del 4-6-0, antes que Spalletti), es en la mediapunta, en la zona de tres cuartos, donde ha desarrollado la mayoría de sus partidos y, por ende, en las que baso mis argumentos.
Como mediapunta, es capaz de desequilibrar con un pase imposible, un inteligente cambio de orientación o con una rápida combinación, pero para ejecutar con asiduidad estas maniobras sin preocupaciones debe de contar con un jugador que le cubra las espaldas (desde Redondo hasta Lass, todo lo que ha pasado por el Bernabeu) y otro de un corte ni tan ofensivo como el suyo ni de dedicación defensiva en exclusiva, un compañero capaz de elaborar juego y así librar a Guti de una marca más fuerte y con el suficiente físico como para echar una mano con los desajuste que procase un despiste del protagonista en el repliegue.

Por si esto pueda parece poco, para aprovechar sus pases y ofrecer desmarques, ha dejado claro que se entiende con jugadores que desde la banda corten hacia el medio, haciendo desmarques en diagonal, ideales para sus asistencias. Y por supuesto, pese a que rindió bien como punta, lo hace mucho más con una figura de nueve por delante. Un delantero centro que fije a los centrales y genere dudas en si salir de su zona o no.

Puede parecer una formación muy hipotética o adecuada a su juego, pero es algo más común de lo que pueda parecer: un 4-3-3 o un 4-2-3-1 han dejado entrever al mejor Guti.

Pero si Guti genera tanta controversia y tanto debate son por sus defectos cuando salimos de los estrictamente futbolero. Su irregularidad, incluso dentro de un mismo partido, hace que no se acabe de ganar la confianza de los entrenadores que ha tenido, quién sabe si por ello no ha roto a jugar a más temprana edad. Es una apuesta muy arriesgada, si tiene el día, decide el partido, si no, resta al equipo.
También su carácter ha hecho que se le cuestione. Algunas pataletas o protestas le cuestan muchas tarjetas o hasta expulsiones, impropias de un jugador de su estilo, alejado de entradas duras, y esto hace que si sale un partido duro o muy fisico, haya posibilidades de que o se desconecte o acabe en la ducha antes de tiempo.

Fuera de toda duda, Guti es un jugador con algunas cualidades extraordinarias, del mismo modo que su personalidad, seguramente, le ha "costado" muchos partidos durante su carrera.
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