Toco y me voy: No es un "adiós", sino un "hasta luego"

por | 21:45:00
No sé si os acordáis del "Cholo" Simeone como jugador, pero os haré un breve resumen: era un interior izquierdo con mucha visión, correcto técnicamente, inteligentísimo tácticamente y con mucha llegada. Así lo demostró en su paso por el Sevilla y por el Atleti (no recuerdo su etapa en Pisa y mucho menos sus inicios en Argentina).

Para mí esta imagen se medio cambio cuando comenzó a entrenar, se le veía igual de metido en los partidos, pero con un aire más reflexivo y elegante.
Se inició en Racing, el club de sus amores y donde se retiró, nada más colgar la botas y consiguió sacar adelante a la Academia ante una situación crítica, pero no fue suficiente para convencer a la directiva para dar continuidad a su proyecto por lo que siguió su carrera en los banquillos gracias a la oferta de Estudiantes de La Plata.

Con los "Pincharratas" vivió sus mejores momentos. El equipo jugaba realmente bien con jugadores que tardaron poco en dar el salto a Europa y tuvo la osadía de ganarle el Apertura de 2006 a Boca con partidos de desempate incluídos, desatando la locura de la hinchada blanquirroja. Pero en esta ocasión fue él quien puso un punto y aparte a esa etapa para, semanas más tarde, ser presentado como técnico de River Plate.

El equipo de la Banda Sangre estaba cruzando una mala época por la poco relevancia en los torneos locales y continentales, pero con su llegada (y el buen equipo que se armó, todo sea dicho) devolvió a los Millonarios el título, adjudicándose con justicia el Clausura de 2008.

Pero justo cuando parecía que el "Cholo" podía iniciar una bonita relación con el histórico club argentino le estalló una bomba dentro de su plantilla.
El tema fue la mala relación con Ariel Ortega, el diez, el líder dentro y fuera de la cancha. La adicción al alcohol del "Burrito" ponía en entredicho la autoridad de Simeone, quien siempre ha predicado por el grupo y se ha alejado del vedettismo y los tratos de favor... sin lugar a dudas este hecho le ha pasado factura.

Con el jugador en la Segunda argentina, la directiva enojada por tener que deshacerse de su jugador franquicia y con un núcleo duro de la plantilla en su contra en solidaridad con Ortega, los últimos meses de Simeone en el banquillo de River no han sido buenos. El equipo ha firmado una campaña desastrosa, alejado de la cabeza con mayor velocidad de las que los más pesimistas podían haber soñado y siendo triste y recientemente eliminados en la Sudamericana. 

Esta última derrota ha supuesto el fin de Simeone en River (por voluntad propia eso sí, como queriendo dejar claro que no iba a estar donde no le quieren y que mejor irse con un poco de caché a que le echen como a un fracasado) y quién sabe si su próxima parada será en el Manzanares.
Simeone no me parece el paradigma de entrenador joven, pero sí me gusta su entereza y la capacidad de amoldar su dibujo a los jugadores disponibles o a las exigencias del partido. Mucho por aprender pero virtudes potencialemente buenas.

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