Recuerdo, cuando era un niño, que el jugador más deseado era el más completo, sin embargo ahora, vivimos en la época de los "especialistas", tener a un jugador en el once porque hace una tarea a la perfección... pero no le pidas algo diferente.
Pero hoy no es turno de hablar de este cambio en el perfil de los jugadores, sino en el de los entrenadores.
Como decía, el fútbol es un cambio constante, sobretodo de sistemas, y hay que ser un gran técnico para poder adecuar tus virtudes y conocimientos al fútbol que vives día a día.
He visto como el centro del campo en rombo dio paso al doble pivote con tres medias puntas, a la enigmática figura del "segundo punta" ("enigmática" porque o es delantero o es mediapunta, que no mevengan con milongas...)
Por eso, en este mundo tan cruel del fútbol profesional es importante saber reciclar los métodos en pos de seguir siendo competente y competitivo.
Hay tres técnicos que me parecieron bastante relevantes en su momento pero que no han sabido crecer al mismo ritmo del juego y, personalmente, pienso que viven de su buena fama más que de lo que puedan aportar ahora al fútbol actual.
Y todo fue bien, en ocho años llenó las vitrinas del club con todos los títulos posibles... pero tras su pasó por Barcelona se ha dedicado más a su universidad para deportistas y a "arreglar el mundo futbolístico" desde columnas de diarios que ha plasmar todo lo que corrige de los demás.
Tres ejemplos de entrenadores con aptitudes que tuvieron un momento glorioso pero que fueron más flor de un día que auténticos entrenadores con capacidad de reciclaje.