Rumbo a Sudáfrica: Mundial de 1990

por | 21:30:00
Como cuatro años antes pasó con México, Italia repetía como sede (aunque con una diferencia temporal mayor) para la fase final de la Copa del Mundo de 1990. Un Mundial que guardo con especial cariño, ya que fue el primero que viví viendo varios partidos por televisión. Además (este dato está abierto a una total corrección) creo que fue el primero que contó con una canción oficial 'ya de serie': Un'estate Italiana, que no fue un temazo (para mi gusto) pero que ahí quedó.

Los Emiratos Árabes Unidos, Costa Rica e Irlanda fueron las que alcanzaron por primera vez la fase final. Los EAU no pasaron de la primera fase mientras que Costa Rica cayó en octavos e Irlanda firmó un torneo curioso, ya que no fue capaz de ganar ningún partido (cuatro empates) llegando a los cuartos de final donde Italia acabó con ellos en su única derrota.
Costa Rica también pasó la fase de liguillas por delante de Escocia y Suecia y por detrás de Brasil pero fue Checoslovaquia (en su último Mundial como tal) la que puso fin a su primer capítulo mundialista.

España acudió a Italia con la columna vertebral del equipo que tan buena imagen dio cuatro años antes. Acabó primera de grupo por delante de Bélgica (2-1), que veía como 'moría' su última gran generación y de Uruguay (0-0), que por aquel entonces, era una potencia Mundial (campeona de América en el 87 y 95, subcampeona en el 89). Pero seguramente la participación de España en este Mundial será recordada por el hattrick de Míchel ante Corea del Sur y su 'me lo merezco'
El fin de su camino mundialista lo firmó Yugoslavia (otra selección que acudió por última vez a un Mundial como tal) en octavos en un partido muy discreto que vivió sus goles en el último cuarto de hora y que donde Dragan Stojkovic con un doblete decantó la balanza para los balcánicos.

Sobre el resto del Mundial, incluso antes que los equipos que disputaron la final, quiero hablar de Camerún, ya que sin lugar a dudas, puso la nota de color, alegría e ilusión como nunca antes había ocurrido.
Lideró el grupo B por delante de Argentina, Rumanía y la URSS (apuntad otra que dejó de particpar bajo este nombre) y se permitió el lujo de perder de goleada ante los soviéticos (4-0) después de hacer sus deberes ganando a Argentina (1-0) en el partido inaugural y a Rumanía (2-1) con un doblete de Roger Milla, auténtica estrella de aquel equipo que ya llegaba en la recta final de su carrera (aunque cuatro años después se convertiría en el jugador más veterano en jugar una fase final).
Si su participación en la liguilla no había sido suficientemente espectacular, su cruce de octavos ante Colombia es otro de los partidos más recordados de la historia de los Mundiales. Gran equipo el cafetero que se vio sorprendido por los 'leones indomables' y donde el gol de Roger Milla 'robándole la cartera' a Higuita además de servir para resumir lo que fue el impacto de Camerún en 1990, dio la vuelta al mundo.





Fue Inglaterra, con una magnífica generación de jugadores (y de vividores también, todo sea dicho) la que freno la carrera de Camerún hacia la historia con un vibrante partido que concluyó con un 3-2 más que emocionante.
Así, con esta participación, se comenzó a pensar en aquello que tantas veces hemos hablado, la de si es posible que una selección africana gane un Mundial.

Alemania la consideré como justa campeona. Junto una generación de futbolistas fantástica que bajo la dirección de Franz Beckenbauer desplegaron un gran fútbol y supieron sufrir sin renunciar a su estilo cuando en las eliminatorias se las tuvo que ver con Holanda, Checoslovaquia e Inglaterra y en la final le esperaba la Argentina de Maradona y Bilardo.
Más sufrido si cabe fue el camino de la Albiceleste hasta la final, sus despistes en el grupo le hicieron pasar como segunda por detrás de Camerún encontrándose por eso a Brasil en octavos (donde se produjo el mítico episodio de las botellas de agua de Bilardo), con Yugoslavia en cuartos y con Italia, el segundo hogar del Dié por aquel entonces, en semifinales.
Especial fue ese partido, jugado en San Paolo y donde Maradona vio como la hinchada que tanto amaba silbaba su hinmo. Ya hablamos en su día de aquel momento y desde aquí os invito a recordarlo.

La final fue un partido más intenso que atractivo, dos equipos que se conocían muy bien y que supieron contrarrestar sus virtudes. Sólo un gol de penalty en los últimos minutos de Brehme (que menudo torneo se marcó) decantó la balanza para el lado alemán.

A la hora de destacar a jugadores, a parte de Maradona, que una vez más (aunque a menor nivel) llevó de la mano a su equipo a la final, Matthaus fue el motor del increíble juego alemán, Míchel fue de lo más destacado de España, Roger Milla personificó el juego de Camerún y un joven Roberto Baggio comenzó a escribir su historia como el último gran fantasista en Italia.
'Toto' Schillaci acabó el certamen como máximo goleador con seis goles, seguramente uno de los más sorprendentes de la historia, ya que llegó como suplente en aquella Italia. Buenas cifras goleadores firmaron también Schuravy (Checoslovaquia) y Gary Lineker en su última participación con Inglaterra en un Mundial.
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