Malviviendo por cuenta ajena

por | 21:01:00
Antes de nada, quiero aclarar que ningún redactor de Uno o Dos Toques, ni tan siquiera su administrador, se hacen responsables de las opiniones vertidas en su blog. La libertad es plena por parte de los que escribimos y, por tanto, las críticas deben ser dirigidas hacia los individuos en particular. Digo esto antes de comenzar porque soy consciente de que lo que voy a decir tiene unas implicaciones subyacentes que llegan a lo sociológico, a lo ético y a lo personal, y que algún lector puede sentirse ofendido. Quien avisa no es traidor.

Lo que os quiero decir con el título de este post es que el Valencia C.F SAD es un ejemplo perfecto de lo que no tiene que ser una gestión empresarial y deportiva. Porque está bien que los clubs se endeuden como cualquier empresa que se precie si las deudas acumuladas van a verse revertidas con mayores ingresos. Lo que no está bien es que esas deudas se tornen endémicas y crónicas, sobretodo cuando los ingresos obtenidos van a ser ridículos y ello va a repercutir en el rendimiento deportivo. Y es todavía más aberrante que esta circunstancia de caos financiero y deportivo repercuta en el tejido social. Eso sí que es denunciable. Y el Valencia lleva un tiempo jugando a un número de bandas indecente.

En primer lugar, se ha endeudado al equipo cayendo en el fallo que están acusando todas las sociedades capitalistas: el terreno inmobiliario. Se han adquirido y transferido terrenos de forma dudosa (Mestalla), se han movilizado obras impagables (el nuevo Mestalla), se ha especulado con terreno ilegal (Porxinos), se ha tratado con empresas "fantasma" (Valencia Experience) y se ha recaudado dinero de forma irregular (mediante tratos con el castigado erario público. Lo primero y lo segundo es un problema de un club que siempre está en guerra consigo mismo (véase el caso de Benítez o de los anteriores consejos de administración). Y estos fallos los paga el equipo (véase su descuelgue competitivo en los últimos cinco años). Pero lo tercero es algo que pagamos todos y cada uno de los ciudadanos de esta ciudad, lo queramos o no. La deuda del Valencia ha sido provocada por oscuros intereses financieros de origen comisionista, que han llevado a ventas fuera de tiempo (véase el caso de Villa que desgranaré más abajo) y adquisiciones muy por encima del precio de mercado (Manuel Fernandes y sus sangrantes 18 millones de € es un ejemplo claro). Todo a cambio de que cuatro agentes se enriquezcan, de que determinados miembros de la cúpula directiva agranden su patrimonio y de que los técnicos hayan visto recortada de manera indiscriminada su original concepción de la plantilla. Y, tras todo esto, un agujero enorme en la liquidez del equipo provoca que mientras unos viven muy bien desde un despacho otros que al menos corren y ponen el alma en cada balón no hayan visto cubiertos sus honorarios a tiempo.

El caso de Villa me parece significativo: no se vende al jugador el año pasado a cambio de 30 millones de € y el pase de Negredo y se le vende por 40 millones este año. El motivo oficial: el Madrid no pone lo estipulado. El motivo que se aduce extraoficialmente: al Madrid, como rival directo, no se le venden estrellas. El motivo real: comisiones. Porque 40 millones dejan más en comisiones que 30. Eso está claro.

Es cierto que con la permanencia de Villa se ha "garantizado" un nivel competitivo que meta al equipo en Champions, con los beneficios para el club que ello comporta por derechos varios. Pero esto no es algo real: con la venta de Villa y los que le sigan no se logrará la misma posición el año que viene. La economía del club a largo plazo no es, por tanto, algo que preocupe demasiado a sus dueños. Además, un dato a tener en cuenta: de los 40 millones dejados por el ariete, solo 7 van a las arcas del club. El resto se pierde en un elevado porcentaje en devoluciones de préstamos a avalistas. Y hay que subrayar esto: la deuda va para pagar el favor de una concesión de una deuda. Otra consecuencia más: las arcas de Bancaja (organismo de ahorro público pero con gestión privada, algo conflictivo en tema de intereses de unos y otros) perciben aproximadamente 4 millones de € netos. Pobre devolución.

Y comento esto mientras leo que el Valencia acaba de vender a Zigic a la Premier por 7 millones de €. Osea, que al fin y al cabo si hablamos estrictamente de entradas de dinero, los jugadores del Valencia dejan unos beneficios absurdos por inexistentes. Y la caja pública (esto es, nosotros los ciudadanos) seguimos sin ver saldada una deuda que, como muchas cosas en esta comunidad, parecen no importar siempre que contribuyan a agrandar el ego de quien concede este pedazo de circo romano al poco exigente pueblo.Photobucket

De Valencia se fue Albiol, se ha ido Villa y se va a acabar yendo Silva y otros. A Valencia le vendrán de momento los Topal, Feghouli y Ricardo Costa. El fichaje del primero es considerado innecesario, el segundo es un perfecto desconocido y tan sólo el tercero arrastra algo de prestigio. Topal ha costado 4 millones de €, el resto ha salido gratis. Y moviéndonos en estos guarismos de estrecho margen de maniobra, es difícil que el Valencia llene los huecos que han dejado y dejarán sus estrellas con jugadores contrastados. La apuesta por la cantera y la venta de muchos de estos jugadores tras pasar una temporada o dos alternando en el primer equipo puede salir medianamente bien desde el punto de vista deportivo, siempre que salga algún Silva más. Pero la continuidad de un proyecto ilusionante no parece nada garantizada. Y eso es lo mínimo que se le puede exigir a una institución como esta.

Fíjense por último en el último anuncio promocional del equipo Ché. Ahí sale Ever Banega retratado como lo hiciera Alberto Díaz "Korda" con Ernesto "Ché" Guevara en su mítica foto. El juego de palabras es evidente y obvio, pero la contradicción en el mensaje implícito me parece deleznable: más allá de ideologías políticas, el revolucionario argentino simboliza el inconformismo (a parte de otros conceptos que pertenecen más al plano subjetivo). Y el Valencia del presente y del futuro inmediato encarna el inmovilismo y lo contraproducente: desarmar un equipo para seguir pagando comisiones en gran medida y deudas en la menor de ellas.

JM Martín
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