Según la RAE, fuera del orden o estado regular. Así está el Atlético, mirando la parte baja de la clasificación, eliminado de la Champions y prácticamente fuera de la Copa. Sacar de quicio, según la RAE: Exasperarle, hacerle perder el tino. Así estaba Quique Sánchez Flores después del partido de Huelva.
Nota: (Este artículo fue escrito antes del partido del sábado entre Valladolid y Atlético (0-4).
El Atlético de Madrid es uno de mis temas favoritos. No porque le tenga más o menos cariño, sino porque me parece fascinante. Es un caso peculiar. Si cualquiera coge uno a uno a los miembros de la plantilla colchonera no puede evitar pensar en una buena plantilla, sin embargo todos juntos crean un desastre de equipo. Entrenador tras entrenador van pasando sin que ninguno encuentre solución. Presidente y director general no dan con la tecla adecuada, pero a lo mejor la tecla son ellos. Además uno de mis grandes odiados, Jesús García Pitarch parece equivocarse una vez tras otra y eso que su trabajo en el Atlético no me parece malo del todo.
El mal del Atlético está en su interior, no han sabido hacer la limpieza lógica que se hace temporada tras temporada y se ha guardado mucha “morralla” de la que se tiene que deshacer el final de esta temporada. Repito que la mayoría de jugadores de los que se ha de deshacer son válidos para la gran mayoría de equipos.
La portería es uno de las posiciones mejor cubiertas tanto por número como por juventud. Sin embargo, Asenjo es uno de los jugadores más discutidos de la plantilla este año. De Gea ha demostrado tablas, pero no creo que esté mucho tiempo en la plantilla. Roberto fue un apaño para tener segundo portero y les ha salido rana. A final de temporada saldrá De Gea o él.




Otro que parece que va a sufrir es Quique Sánchez. Un entrenador que ha sabido venderse mejor, que entrenar. Sólo el Getafe fue un triunfo, después fracaso tras fracaso espera estabilidad en el club menos estable de España. No ayudan demasiado sus declaraciones del otro día, echándose al vestuario encima y convirtiéndose en enemigo público de los que tienen que salvar su puesto. Ya suenan sustitutos y lleva escasos dos meses en el cargo. Pero como pierdan dos o tres partidos más, Cerezo va a tirar del espíritu del desaparecido Jesús Gil para enseñarle el camino de salida.

El tiempo dará la solución. Para los clubes son esenciales los proyectos a largo plazo y el Atlético tira demasiado de arreones. Es demasiado voluble y tiene muy poca paciencia, ni aficionados, ni directiva esperan nada, pero cuando tienen nada, se indignan. Quique está sufriendo los males que tuvieron antes Aguirre o Abel. El mal de alturas. Un equipo que se impone humildad, pero del que se espera excelencia.