Fabuloso Fábregas

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Es una lástima que este año no haya caído el día de Navidad en sábado o en domingo. Hubiera redondeado la figura de Fábregas como indiscutible jugador de la jornada en el Boxing Day de 2009, pero su fantástica actuación quedará en la memoria de un 27 de diciembre, casi como víspera del día de los Santos Inocentes.

Porque uno de los partidos de la jornada en la Premier era el que disputaron el Arsenal y el Tottenham, los dos equipos que cierran la zona Champions en Inglaterra y no muy alejados todavía de la cabeza de la tabla.
Duelo de colosos, uno de los ataques más dinámicos del torneo contra una de las mejores defensas. Los de Redknapp llevaban casi un mes sin encajar un gol y sólo en la primera jornada había tenido recoger de dentro de su portería el balón en más de una ocasión.

Y el partido no defraudó. El Arsenal apretaba, pero sin puntería, y el Tottenham pese a ser dominado, no sufría en exceso.
Todo hasta que Wegner decide sustituir a Denilson por Cesc, que venía tocado, pero que tenía el cuerpo como para arrimar el hombro en subir a diez las temporadas que llevan los Gunners sin perder después de Navidad.
Y vaya si lo arrimó.

Primero desatascó el partido con un grandísimo gol de falta. No hace falta descoser la pelota cuando se tiene un buen toque. Le imprimió una rosca endiablada para hacer inútil al buena estirada de Friedel. Primer tanto y esto no hizo más que empezar.
Comenzó el catalán a mover la pelota, a mejorar a sus compañeros con la lectura del partido que tenía en la cabeza, descolocar a su rival y aparecer en todos los flancos donde podía hacer daño... en definitiva, rompió el partido.

Antes de romperse también él, finiquitó el partido rematando uno de esos contraataques del libro. Cruce desde la banda izquierda a la defensa a la banda derecha del ataque con todo el Tottenham volcado en ataque, Walcott rápidamente ve a Cesc romper por el centro y le asiste para que logre su segundo tanto.
Misión cumplida y de vuelta al banquillo.
En poco menos de media hora dio una lección de cómo un jugador puede ser relevante hasta el punto de decidir un partido en un equipo, firmando un partido digno de un jugador de su condición, un superclase mundial.

El 3-0 definitivo, obra de Diaby quedó como anecdótico (lamentablemente para el buen jugador galo) después de lo que el Emirates había visto hacer a Fábregas.
Se entiende ahora porque el Arsenal va a poner muchas trabas en su más que hablada salida hacia Barcelona como baza electoral.

Ahora sólo le queda al joven 4 Gunner el ser así de decisivo con la selección, quizás algo opacado por las normalmente buenas actuaciones de Xavi, Iniesta y Silva, pero con la que siempre deja alguna perla aunque de manera más esporádica que cuando se enfunda la zamarra del Arsenal.


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