Toco y me voy: Los penales los erran los que tienen huevos para patearlos

por | 11:33:00
Con esta frase tan cruda (como siempre) Maradona justificó la anécdota que voy a compartir con vosotros hoy. El cuatro de julio es casi por imposición, una fecha en la que solemos mirar hacia la parte norte del continente americano con motivo de su festividad nacional. Pero un cuatro de julio de hace ya diez años, quedó marcado a fuego en la carrera de uno de los mejores delanteros que ha dado el fútbol argentino y por qué no decirlo, uno de los que más ha dado que hablar a lo largo de toda su carrera.

Os pongo en el escenario: como ya os decía, cuatro de julio, Copa América de 1999 (sí, la misma en la que participó Japón) segunda jornada del grupo C integrado por Colombia, Argentina, Uruguay y Ecuador. Concretamente el partido que disputaron la albiceleste y los cafeteros en el Feliciano Cáceres de Paraguay.
Los chicos entrenados por Javier Álvarez ganaron con contundencia a los jugadores alineados por Marcelo Bielsa por 3-0... pero el resultado pudo ser otro.

Resulta que en aquel partido, el entonces joven delantero de Boca Juniors, Martín Palermo ejercía de nueve de la nueva selección que preparaba Bielsa después del Mundial de 1998. Y en plena efervescencia de su talento goleador se veía con confianza de patear cualquier cosa con destino a la portería. En este partido ante Colombia no tuvo una ni dos, sino tres oportunidades de perforar la red rival desde los once metros... pero erró las tres.





Recuerdo que mucho se habló en su momento sobre las capacidades reales de Palermo de acabar de llegar a ser un gran delantero en algún club europeo (que no quedaron satisfechas en su periplo por España) o de la psicología del jugador que tenía que ejecutar las penas máximas.
La carrera de Palermo, si bien añadió un espectacular capítulo más, siguió adelante y a día de hoy es el máximo goleador de Boca en la era del profesionalismo, ídolo de la hinchada y voz importante en el vestuario de los de la banda oro en el pecho.

Por cierto, gracias a este hecho, Palermo figura en el Libro Guiness de los Récords...
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