Mínimas potencias, máximas históricas

por | 22:18:00
En 1947 la URSS aumentaba su poder en Europa con la adhesión de Estonia, Lituania y Estonia mientras en Imperio Británico concedía la independencia a Pakistán y a la La India.
Fue el año en el que falleció el mítico ganster Al Capone, se inició la guerra civil en Paraguay o Bélgica, Holanda y Luxemburgo ejecutan la unión aduanera conocida como BeNeLux (bendita EGB) y tirando más para casa, se aprueba el Plan Marshall (que dio pie a esa fantástica película) de ayuda americana a los aliados de la Segunda Guerra Mundial y de paso se gana adeptos en su lucha contra el Comunismo.

Pero hubo otro acontecimiento, muy bien hilado con el último hecho de la enumeración anterior, que no pasará a la historia pero que en estos días se ha hablado y escrito mucho.
Y es que un 20 de julio de 1947 se celebró el último partido de un torneo recién nacido, la Copa NAFC (North America Football Confederation) en la ciudad de La Habana, ya que Cuba, por ser el último equipo norteamericano en disputar un Mundial (Francia 1938).

México ganó con autoridad la liguilla entre tres selecciones a un único partido, pero como decía, ese veinte de julio será recordado por ser la última vez que la selección de fútbol de Estados Unidos pisaba suelo cubano para disputar un partido de fútbol ante Cuba... hasta ayer... en el que el calendario de clasificación de la zona CONCACAF decidió que más de sesenta años después, los chicos del soccer se personaran en La Habana para dar un pasó decisivo de cara a su paso a la siguiente ronda.
Aquel 20 de julio de 1947 se jugaría un partido que poco tendría que ver con el que cubanos y americanos brindaron anoche. Principalmente porque en el anterior choque en Cuba, los locales impusieron su juego y golearon por 5-2 a los yankees.
Pero anoche se hicieron notar las diferencias entre la tan mediotizada como minoritaria Major League Soccer y la liga amateur cubana.
Cuba planteó el partido de la única manera en la que podía rascar algo, mucho orden táctico, esperar atrás y salir a la contra como rayos.

Mientras tanto Estados Unidos, conocedores de su superioridad, apeló al criterio y a la paciencia para encontrar la victoria que le metiera virtualmente en la siguiente fase de clasificación.
Así, a cinco minutos del final de la primera parte un error en el despeje de Yenier Márquez dejaba el balón franco para que Clinton Dempsey (buen futbolista, por cierto) batiera al portero Odelin Molina, y llevarse los tres puntos al país de las barras y estrellas.

Un partido entre Cuba y Estados Unidos no tiene un interés futbolístico desmesurado, pero siempre que hay un acontecimiento en el que un grupo de americanos tienen que introducirse en el país caribeño se genera un aura de morbo y polémica mediática que hace que medio mundo esté pendiente de lo que ocurra.
Añado que cinco valientes americanos desafiaron las leyes de su país para acompañar a su selección y hacerse de notar en medio de los quince mil cubanos que pagaron su peso (0.03€) frente a los alrededor de 75 pesos que cobraron a los extranjeros que quisieran presenciar el partido.
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