Puesto vacante en Londres

por | 17:47:00
La noche del miércoles saltó una de las bombas de lo poco que llevamos de temporada, y es que José Mourinho abandonaba su cargo como entrenador del Chelsea, aparentemente debido al empate en casa en su estreno en esta Champions ante el Rosenbrog.
Y digo aparentemente porque a medida que pasan las horas, saltan rumores de que pudiera ser debido a una mala relación con parte de la plantilla o con Abramovich.

Lo cierto es que Mourinho (que me parece un grandísimo entrenador) entró con fuerza en el equipo de Londres con una carta de presentación de bastante crédito, campeón de la Champions con un equipo de nivel medio como lo era el Oporto, al que sacó un rendimiento excelente y catapultó a la fama a prácticamente la mayoría de sus jugadores (Deco, Maniche, Costinha, Carvalho, Ferrerira, Valente...) que emigraron a grandes equipos dejando una buena saca en Oporto.
Para más inri, en su primera temporada en Stamford Bridge y con el dinero de Abramovich en favor de sus necesidades, construyó un equipo muy serio, rocoso y que jugaba muy bien a la contra que se alzó con su segunda liga en su más de cien años de historia.
Otra liga al año siguiente y dos copas de la liga fueron la aportación de Mourinho a la sala de trofeos del Chelsea.

Pero no fue posible, la temporada pasada, conseguir una tercera liga ni llegar a la final de la Champions en su periplo londinense.

Esta es, a mi entender, la principal razón de la que pudieron nacer desavenencias entre Mourinho y Abramovich. El ruso invertía muchísimo dinero en contratar jugadores, primero a petición del portugues y más tarde haciéndolo por iniciativa propia, cosa que a su entrenador no le hizo mucha gracia.
Debió encontrar acomodo para dos jugadores de primera línea mundial como lo son Shevchenko y Ballack en un equipo que ha fabricado estrellas. Le molestó el tener que variar su sistema para compaginar deseos de su jefe con sus preferencias en los disposicionamientos del equipo.
El resultado no fue bueno, puesto que cerró el año sin títulos de relevancia y con jugadores muy devaluados.

Tampoco debía entender Abramovich muy bien como no podía ganar la Champions en ninguna de las tres temporadas que dirigió con el gran plantel que disponía, cosa que siempre pensé. De hecho no se si llegué a escribir que me extrañaba que Mourinho continuara como técnico tras su segundo año, en el que no había conseguido llegar a la final de la Champions, gran objetivo de Abramovich.

Mourinho siempre me ha parecido un gran entrenador, era capaz de reconocer el talento en un jugador y explotarlo hasta límites insospechados (Deco o Lampard eran buenos jugadores, con Mou se convirtieron en cracks mundiales), tenía un planteamiento táctico excelente y estudiaba exhaustivamente a sus rivales para atacarlos donde más les iba a doler y gracias al personaje chabacano que se inventó, absorbía la presión en los partidos difíciles (al más puro estilo Helenio Herrera).

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