Lo que se lleva ahora

por | 20:32:00
Si os soy sincero, hace unos años pensaba que la táctica de 4-3-3 era cosa de los videojuegos, no le veía como un sistema equilibrado y le veía con más puntos débiles que ventajas.
Un centro del campo con tres jugadores no me permitía visualizar la figura de un mediapunta (clave para mí, pero esto ya es personal) y era muy flojo ante el stándar de cuatro jugadores de medio campo y del también popularizado centro del campo con cinco hombres.

Pero con la llegada del nuevo milenio el 4-3-3 se ha ido acomodando a las alienaciones de bastantes equipos en toda Europa y con un buen resultado, la verdad. Mourinho quizás, fue de los primeros en adecuar el sistema a las necesidades del fútbol moderno con su Oporto dominador del fútbol luso y campeón de la UEFA y de la Champions.

¿Cuáles son las caracterísicas básicas del 4-3-3 de esta nueva era? Partiendo desde la defensa, los laterales tienden a ocupar toda la banda. El centro del campo está copado de jugadores interiores, por lo que queda mucho espacio que ocupar en las bandas. Por esto se les exige como primera condición, una capacidad física extrema que le permita continuas subidas y muchas carreras hacia atrás para salvaguardarse las espaldas. Si además les añadimos un buen trato de balón o cuanto menos, buenos centros, se convierten en jugadores importantísimos en el esquema.

El centro del campo, la base de cualquier once, suele presentar equilibrio. Dedica un jugador a la destrucción y al entendimiento con la defensa: cubrir espacios de los laterales y ayudar a los centrales con la salida de la pelota. Los otros dos integrantes tendrán un perfil de juego más en concordancia con lo que requiera el equipo, pero independientemente del que sea, la llegada es primordial. Una delantera con uno o dos extremos garantiza huecos para la llegada de segunda línea por lo que la inteligencia para acompañar la jugada o presentarse para una segunda jugada para un remate que finalice.

La línea de vanguardia también tiene su miga. Es una línea de tres con dos misiones (obviando la de hacer goles): abrir el campo por medio de los extremos y mucha movilidad por intercambio de posiciones. Como ya comentaba antes, en esta línea, existe un jugador de banda puro cuanto menos con todas la virtudes que esto conlleva: desborde, creación de espacios y asistencias. El jugador que más tiempo ocupa la parcela central debe ser un goleador, pero como eso es algo muy difícil, debe cumplir siendo un rematador, finalizar todas las jugadas y saber pivotar  para habilitar a sus compañeros.

El tercer integrante de la delantera es el que aportó el equilibrio desde la concepción que tenía yo del 4-3-3 hasta lo que es hoy en día. Un segundo delantero, un falso extremo o un mediapunta volcado en una banda, cualquiera de estas variantes (incluyendo la de otro extremo) es la que marca las líneas de juego del equipo. Diagonales, pases en profundidad y darle un toque asimétrico al dibujo hace que el sistema no sea tan previsible.

La muestra de su aceptación es como la táctica ha ido pasando desde los equipos más punteros hasta los más modestos a una velocidad increíble.
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