El título de esta entrada es una de mis frases favoritas cuando ocupo mi localidad en el Ciutat de Valencia. Viene a decir que no me sorprende cuando, por ejemplo, le remontan un partido o este cambia el ritmo de tal manera que deja en evidencia las carencias del equipo.
Pero hoy no vengo a contaros nada del Levante, sino a, como buen oportunista ( o eso dirán) dedicarle una entrada el Real Madrid debido a su reciente eliminación copera. No creo que haya que hacer sangre de que si la defensa esto, la defensa lo otro, que si Schuster una cosa y Mijatovic otra... creo que el problema viene de más atrás.
El equipo seguía ofreciendo muy poco fútbol, inversamente proporcional a la calidad de la plantilla. Pero se ganó la Liga, remontando en el último partido ante el Mallorca. Aquí se sembró lo que por entonces se llamó "la flor del culo" pero que creció hasta límites insospechados.
Este año los resultado siguen llegando, pero el juego sigue lejos de la excelencia prometida y ya en la Supercopa toco tirar de testoterona para remontar un partido casi imposible. Aviso de lo que estamos viendo en el Madrid de hoy en día.
Esperaba el día en que tirara de coraje y este no bastara. Y eso ocurrió anoche en el momento menos oportuno.
Ante un rival de Segunda B, en casa y en una competición que va camino de los dieciseis años que no logra ganar. Demasiado para digerir en una noche para el aficionado madridista de a pie y el seguidor en general, que carece, como cruelmente pasa en el fútbol, de memoria. Todo lo que está pasando, de lo que se está escribiendo y hablando es el fruto de lo que Capello cultivó hace dos años.