Mamá, quiero ser estrella

por | 19:01:00
Esto es lo que todos los niños le hemos dicho alguna vez a nuestros padres cuando hicimos público nuestro deseo de pertenecer a alguno de los gremios del mundo del espectáculo. Cantante o músico, actor, presentador, periodista... ¿futbolista?

Suena extraño pero de un tiempo a esta parte la profesión de futbolista es la que copa de una manera destacada el top ten de los trabajos soñados por los más jóvenes y viendo la imagen que se proyecta del jugador profesional no es de extrañar: suele conducir coches deportivos, salir con las mujeres más bellas del planeta, firma contratos multimillonarios para ser imagen de productos, posee varias residencias (todas ellas de lujo, por supuesto) y... ah sí, además gana su (buen) dinero jugando a fútbol.

Al chico que destaca en el equipo de su pueblo se el nubla el pensamiento con esta imagen que sólo una veintena de jugadores cumple pero que son a los que más ve en televisión y es la principal causa de que el talento se eche a perder.

He conocido y he visto jugadores jóvenes con un don para el fútbol fuera de lo común: con mucha visión de juego o hábiles con el balón en los pies o depredadores del área... y todos han seguido el mismo camino, se creen que ya son jugadores profesionales antes de lograrlo y acaban estancándose hasta acabar en ligas de empresa.
Empiezan a preocuparse más de que destaque su imagen que su juego, piden a gritos más atención en los entrenamientos por que el equipo juegue para él que por seguir creciendo y acaban agobiados de jugar.

Pero lo que más me preocupa es los casos que están floreciendo de nuevo en el fútbol de élite: jugadores que continuamente salen hasta altas horas de la madrugada, que consumen drogas o grandes cantidades de alcohol y que deja muy mal parada la imagen del jugador profesional.
Y es que hay que tener una fuerza de voluntad muy grande para llegar a ser un gran jugador y no sólo por el esfuerzo diario que se tiene que hacer por mejor las virtudes y corregir los defectos, sino por poder asimilar que se es un veinteañero con mucho dinero y fama, que se trabajan a lo más cuatro horas al día y que se está en el mejor momento de la vida.

Ahora la gente se echa las manos a la cabeza con las fiestas de Ronaldinho o los gustos sexuales de Ronaldo, pero esto es tan viejo como el propio fútbol y desde Brian Clough hasta David Beckham la historia del fútbol está plagada de grandes jugadores que también fueron grandes juerguistas.
Por eso esta entrada, para pedir que publicitemos a jugadores que han sufrido para llegar a donde han llegado, que viajaban varios kilometros para entrenar, que tuvieron que irse casi siendo niños a otra ciudad solos para gozar de una oportunidad, los que no salen en revistas que no sean de fútbol...
Estos son los auténticos profesionales.
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