Cuando el portero además de parar, marca

por | 1:19:00
Pensando en el gol milagrosamente salvador de ese portero tan querido por los creadores de este blog, como es Andreu Palop y por el fantástico gol que Paul Robinson anotó hace unos días frente al Watford, he decidido que esta noche voy a comentar sobre algo poco usual y de alta carga emotiva como es el hecho de que un portero consiga un tanto.

Básicamente hay dos tipos de goles de portero. El primero es el más clásico, minutos finales de un partido a cara o cruz en el que el equipo que necesita el gol se vuelca en un ataque guiado más con el corazón que con la cabeza, consigue un saque de esquina. En ese momento el portero con personalidad inicia la carrera desde la frontal de su área hacia la del rival para sumarse a la búsqueda del gol. Los que no tienen tanta experiencia o personalidad deben de ser espoleados por el banquillo, pero acaban subiendo. Y consiguen el gol que desata la locura colectiva.

Y ojo, porque este tipo de jugadas no son fruto del destino caprichoso, si no de que en este tipo de jugadas, los dos equipos se juntan en escasos metros cuadrados y los porteros crean desbarajustes en el sistema de marcas del rival, ya que nadie suele ponerse de acuerdo en quién debe marcarle. Si os dais cuenta, aunque no consigan el gol, suelen rematar esas jugadas.

El otro tipo es quizás más llamativo. Son aquellos goles de saques desde su portería y las zonas colindantes que acaban en las mallas rivales. Tiene mérito poder golpear el balón con tanta fuerza y precisión desde tanta distancia, pero mucho tiene que decir portero rivales que son cegados por el sol, que no coordinan con sus defensas o que simplemente no miden bien el bote del balón con su salida a atajar.

Luego están los porteros que tienen un buen golpeo a balón parado, por lo que ejecutan los libres directos con peligro de gol y los lanzamientos de penalty. No soy muy partidario de este tipo de porteros, pero seguramente, si en mi equipo no hubiere un lanzador más fiable, acabaría recurriendo a los Chilavert o Rogèrio Ceni de turno.

He aquí unos ejemplos

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